Citrustech, un paso para la modernización en la citricultura

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Citrustech se alza como una posibilidad en el desarrollo y adaptación de prototipos tecnológicamente avanzados que se utilizarán para la recolección de cítricos

Las imágenes de estas páginas han sido cedidas por la UCO. El proyecto Citrustech cuenta con una ayuda europea de fondos FEDER.

Alba Campos Tatay. Redacción.

El proyecto de transferencia tecnológica Citrustech se alza como una posibilidad en el desarrollo y adaptación de prototipos tecnológicamente avanzados que se utilizarán para la recolección de cítricos. El proyecto se dota de avances tecnológicos con el objetivo de modernizar el sector citrícola y llevar a cabo una producción sostenible. Una gran oportunidad para la citricultura que en España encuentra cierta desventaja frente a competidores de otros países en lo que respecta al nivel de mecanización en el sector, algo que repercute directamente en los costes finales del cultivo y a lo que Citrustech pretende dar respuesta. Por ahora, Citrustech continúa trabajando en la modernización, la innovación y la sostenibilidad en el sector citrícola.

El proyecto Citrustech nace con el objetivo de modernizar el sector de la citricultura, dotarle de prototipos innovadores respecto a la maquinaria y acompañar esa modernización con un uso de técnicas de cultivo respetuosas con el medio ambiente. Avanzar en la mecanización de las operaciones de cultivo, fomentar el uso de medidas agrosostenibles, impulsar la formación de agricultores y técnicas, así como crear un plan de comunicación y difusión que mejoren la incorporación de las innovaciones, son algunas de las acciones principales que plantea el proyecto.

El Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), la Universidad de Córdoba (UCO) y la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) ya habían estado trabajando en esta línea de investigación antes de que el proyecto saliera a la luz. Se conoció inicialmente como CitrusRec, y, en una fase posterior de mejora de los prototipos desarrollados, se le denominó, finalmente, Citrustech. Un proyecto del cual son miembros solicitantes, además de las instituciones ya nombradas, entidades como Anecoop, la fundación Cajamar y la empresa García Carrión.

Ventajas y desventajas de la mecanización de los cultivos

La citricultura en España presenta unos gastos en insumos de los más altos del mundo, sobre todo en lo que afecta a la mano de obra “y tenemos que aprovechar todos los avances que nos pueda proporcionar la tecnología para mejorar la rentabilidad del cultivo”, exponen desde Anecoop. Desde la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, el director de la Estación Experimental Agraria de Carcaixent, José Luis Valero, explica que una de las claras ventajas de la mecanización es la reducción de costes, ya que la recolección y poda manuales suponen entre un 33 y un 55% del coste total de producción.

Además, afirma que “no hacer efectiva la mecanización supondría una clara desventaja frente a competidores extranjeros ya que, si los precios en origen se mantienen como hasta ahora, la dimensión de las explotaciones tiene que crecer y los costes de producción deben bajar”.

“Tenemos que aprovechar todos los avances que nos pueda proporcionar la tecnología para mejorar la rentabilidad del cultivo”, Anecoop

El departamento de Ingeniera Rural y Agroalimentaria de la UPV lleva años investigando la mecanización en el sector de la citricultura. Los ingenieros agrónomos Antonio Torregrosa y Coral Ortiz, miembros del departamento, participan también en Citrustech. Ambos coinciden en que la rentabilidad y, por consiguiente, la continuidad del cultivo, es una de las claras ventajas que ofrece el proyecto. Pero añaden que, además, las condiciones laborales de los trabajadores se verían favorecidas “pues algunas tareas, como la poda y la recolección son físicamente bastante duras”, afirma Torregrosa.

Y no solo eso, la ingeniera Coral Ortiz ve en el proyecto también una ventaja de inclusión social pues afirma que podría suponer “el incremento de la incorporación de mujeres y jóvenes en el sector de la citricultura”. Además, añade que “la tecnificación en algunas labores podría reducir el abandono de las tierras y favorecer la inclusión social en áreas rurales, contribuyendo a disminuir el despoblamiento rural y facilitando su relevo generacional”.

Ensayo de recolección de cítricos dentro del proyecto Citrustech. / FOTOGRAFÍA: ANTONIO TORREGROSA

Sin embargo, algunos citan que estas mejoras pueden suponer una reducción de puestos de trabajo, “aunque realmente lo que ocurre es que estos deberían ser más especializados”, apuntan desde Anecoop. Otra de las críticas gira en torno a la tecnología pues exigen adaptar los marcos de plantación para aprovechar las ventajas de alguna maquinaria del proyecto, como las cosechadoras, que necesitan calles más anchas, “aunque los árboles pueden ser más altos por lo que no implica que baje la producción por hectárea, más bien al contrario”, explican desde Anecoop.

A pesar de presentar algunos inconvenientes, los expertos ven en estas innovaciones un camino hacia la mecanización del sector y apuestan por ello a partir del proyecto Citrustech.

Operarios y las máquinas

Aunque se busca la mecanización del sector, el trabajo de los operarios continúa siendo de gran importancia. “Las máquinas facilitan su labor, pero no la sustituyen en su totalidad” afirman desde Anecoop. Este es el caso del monitoreo de plagas, algunas acciones de poda o la intervención manual en la recolección, que se apoyan en las nuevas propuestas de Citrutech.

Además, continuará siendo necesaria la conducción o manejo de los equipos, así como su mantenimiento y la supervisión de las tareas. Las máquinas pueden asistir a los operarios en los trabajos más arduos como los tratamientos fitosanitarios, el control de la hierba con segadoras, el mantenimiento del tamaño de las plantaciones mediante la poda mecanizada, recolección, etc.

“Hacer las cosas de la forma más eficiente, segura y cómoda posible es algo a lo que no podemos renunciar”, Antonio Torregrosa

Así, Citrustech busca “soluciones mixtas”, según explica Antonio Torregrosa. De esta manera, por ejemplo, en la poda, se combinaría la poda mecánica con la manual y en este último caso, se irían introduciendo, cada vez más, “las herramientas eléctricas que reducen la fatiga de los operarios”, apunta este ingeniero agrónomo.

Riesgos laborales

A pesar de las claras ventajas en el ámbito laboral que supone la introducción de la mecanización en el sector citrícola, desde Citrustech reconocen que “también ha contribuido a aumentar la gravedad de los accidentes relacionados con el manejo de esas mismas máquinas”. Algunos de los riesgos laborales están relacionados con aspectos ergonómicos (sobreesfuerzos, fatiga…) u otros nuevos (ruido, atrapamientos…) y es por ello por lo que “se trata de conseguir innovaciones tecnológicas que tengan en cuenta los riesgos laborales y consigan desarrollos que mejoren las condiciones de los trabajadores y la rentabilidad del cultivo”, explica Coral Ortiz.

José Luis Valero opina que “los accidentes son debidos más a falta de concienciación y falta de profesionales que a la propia manipulación de la maquinaria” y añade que “los precios pagados en la recolección son muy bajos y, por tanto, implica una recolección rápida para sacar el jornal y eso es algo que normalmente está reñido con la seguridad”.

Imagen de la cosechadora utilizada en los trabajos del proyecto. / UCO

Sin embargo, en esa balanza beneficio-riesgo, siempre sale ganando el beneficio, según los expertos. Las máquinas pueden mejorar las condiciones laborales siempre que sean usadas correctamente, pero también introducen riesgos, de ahí “que sea necesario el conocimiento de dichos riesgos y formar adecuadamente a los operarios”, explica Antonio Torregrosa.

¿Qué está consiguiendo Citrustech?

“Se ha avanzado muchísimo en la mecanización del sector”, afirma Antonio Torregrosa. La aplicación de los tratamientos fitosanitarios, con el empleo de los pulverizadores hidroneumáticos (turbos) frente a las mangueras y pistolas y también con el triturado de los restos de poda frente a la quema, son algunos ejemplos.

“Pero aún quedan algunas tareas que es necesario mecanizar, como la poda y la recolección que, con los marcos de plantación y estructura actual de los árboles, son difíciles de conseguir”, añade.

Torregrosa explica que Citrustech no es un proyecto de investigación en sí, sino más bien de transferencia tecnológica. Por tanto, los resultados que muestra se basan fundamentalmente en otros proyectos anteriores que se han ido desarrollando a lo largo de muchos años. Temas como el de la poda mecánica requieren años de investigación por parte de los expertos para conseguir unos resultados sólidos, explica Torregrosa. Citrustech es un proyecto relativamente nuevo y “no se pueden abordar investigaciones profundas, se pueden rematar algunos flecos y divulgar los resultados alcanzados hasta ahora”.

“La tecnificación en algunas labores podría reducir el abandono de las tierras y favorecer la inclusión social en áreas rurales, contribuyendo a disminuir el despoblamiento rural y facilitando su relevo generacional”, Coral Ortiz

Coral Ortiz explica que el proyecto continúa realizando actuaciones en la actualidad pues “se han estado realizando seminarios en línea y se están preparando jornadas y demostraciones de maquinaria a distancia para agricultores y técnicos”. Y añade que Citrustech tiene un carácter y una “voluntad continuista”.

Ejemplo de la máquina en funcionamiento. / UCO

¿Qué pretende conseguir en un futuro?

Antonio Torregrosa, centrado en los temas de poda mecánica y recolección con vibradores de tronco y ramas, opina que han conseguido “demostrar que la poda se puede mecanizar, aunque con ayuda manual y que es posible desprender porcentajes altos de fruta del árbol con sistemas vibratorios”. Sin embargo, admite que, con las actuales condiciones de demanda del mercado de fruta fresca y los precios de la mano de obra, la recolección con vibrador no es factible. Pero “a largo plazo es una posibilidad que hay que conocer, pues pueden cambiar las condiciones laborales y las exigencias del mercado”, explica.

No todos se encuentran a favor de esta mecanización en el sector, pero Coral Ortiz afirma que “la mecanización citrícola parece una vía imprescindible para la supervivencia del cultivo, mejorando la rentabilidad de este al reducir el coste elevado de muchas operaciones”.

Además, explica que la idea es seguir implementando y mejorando los prototipos para que la tecnificación de las operaciones laborales, especialmente de poda y recolección, “mejore los resultados económicos de las plantaciones de cítricos a través de su modernización, y así poder ofrecer al agricultor un escenario más estable”. Torregrosa realiza un símil entre la mecanización y la escritura “¿a alguien se le ocurre seguir escribiendo a mano o con pluma?”, la innovación tecnológica ha aportado a la sociedad grandes avances y progresos y en este caso “creo que hacer las cosas de la forma más eficiente, segura y cómoda posible es algo a lo que no podemos renunciar, otro tema es cómo se reparta la riqueza”.

Citrustech continúa trabajando en la modernización, la innovación y la sostenibilidad en el sector citrícola y, tal vez, en un futuro no muy lejano, la mecanización y el trabajo manual de los operarios se encuentre en total consonancia como ya lleva ocurriendo durante mu-chas décadas en otros sectores.

Otro momento de la cosecha mecanizada. / uco

Citrustech contra el cambio climático

Desde Citrustech se muestran implicados en la mitigación del cambio climático y la sostenibilidad medioambiental. Por ello afirman que “el fomento de buenas prácticas en el cultivo de los cítricos en España tendría un efecto directo en la mejora ambiental de no solo las más de 300.000 hectáreas de este cultivo, sino del entorno agrario en general”.
La mecanización en la producción y recolección citrícola es “una opción muy interesante e inevitable para el futuro y la sostenibilidad de la citricultura” afirma José Luis Valero y añade que el proyecto podría contribuir a la mitigación del cambio climático si la mecanización “va acompañada de una eficiencia energética y la utilización de maquinaria eléctrica”.

La mecanización en la producción y recolección citrícola es “una opción muy interesante e inevitable para el futuro y la sostenibilidad de la citricultura”, José Luis Valero

Además, Coral Ortiz opina que todo el proceso se encuentra enlazado. Si “la mecanización es imprescindible para incrementar la rentabilidad del cultivo y evitar el abandono de los campos”, y la continuidad del cultivo supone la supervivencia de una masa importante de árboles que actúan como sumideros de carbono, la mecanización en sí misma ya está contribuyendo en la lucha contra el cambio climático.

Con el proyecto Citrustech se aborda el manejo del suelo mediante cubiertas vegetales. Este tipo de gestión, además de reducir el uso de herbicidas, y sus posibles efectos sobre el medio ambiente, reduce el uso del conjunto tractor-apero, cuya utilización emite gases de combustión a la atmósfera y contribuyen a la lucha contra el cambio climático. Asimismo, da lugar a una masa vegetal que absorbe emisiones de CO2. En el proyecto también se impulsa la optimización de tratamientos fitosanitarios a través del uso de la herramienta de recomendación de volúmenes de caldo “CitrusVol”. Esta herramienta puede reducir el volumen de caldo entre el 20 y el 40%, dependiendo de la plaga a tratar, el producto utilizado, el tamaño de los árboles y el marco de plantación.

Esta reducción se debe a que el volumen recomendado por la herramienta se ajusta al tamaño y densidad real de la vegetación objetivo, adecuando el volumen de aplicación a la cantidad de vegetación que se pretende proteger, al tipo de plaga y al producto que se utiliza. La utilización de esta herramienta supondría, por lo tanto, una reducción del uso de agua y producto fitosanitario lo que implicaría a su vez, una reducción del llenado de los depósitos y de los viajes para la carga de agua. “Es por ello, que se produciría una reducción del gasto de gasoil y de emisiones de gases de combustión a la atmósfera, así como de fitosanitarios y sus derivados que pueden contribuir al cambio climático”, apuntan desde Anecoop.