IA para un riego más eficiente en tres cultivos

La solución incorpora además el seguimiento de la huella hídrica y explora la generación de créditos de agua positiva

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El sector de los cultivos leñosos bajo regadío afronta un reto de doble cara: adaptarse a la escasez de agua y al cambio climático mientras da el salto a la digitalización. / Archivo

Efeagro.

Varias entidades tecnológicas y de producción agraria, apoyadas por la organización agraria Asaja, han impulsado la creación del grupo operativo Arko que hará uso de la Inteligencia Artificial para conseguir riegos más eficientes en el cultivo del olivar, el almendro y el pistacho.

En concreto, Cetaqua, Veolia, Casa Agrícola del Mediterráneo y Asaja desarrollarán una herramienta digital abierta e interoperable que integrará datos de sensores en campo, imágenes satelitales, estaciones meteorológicas y registros agronómicos para transformarlos, mediante IA, en recomendaciones “claras” de riego y gestión para dichos cultivos, según han avanzado en un comunicado.

El objetivo es que agricultores y técnicos puedan optimizar el uso del agua, reducir la incertidumbre, simplificar la gestión de la explotación y reforzar la sostenibilidad y la competitividad de los cultivos leñosos

El objetivo es que agricultores y técnicos puedan optimizar el uso del agua, reducir la incertidumbre, simplificar la gestión de la explotación y reforzar la sostenibilidad y la competitividad de los cultivos leñosos, sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados.

La solución incorpora además el seguimiento de la huella hídrica y explora la generación de créditos de agua positiva, una vía innovadora e incipiente para poner en valor el buen uso del agua en la agricultura, según han detallado.

Asimismo, más allá de la combinación de datos, las respuestas del asistente serán “siempre” acordes a la normativa legal aplicable en cada piloto y a las guías gubernamentales pertinentes en el contexto del proyecto.

El sector de los cultivos leñosos bajo regadío afronta un reto de doble cara: adaptarse a la escasez de agua y al cambio climático mientras da el salto a la digitalización, según los impulsores de este grupo.

El proyecto está cofinanciado por la Unión Europea al 80 %, a través de fondos Feader, y por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) al 20 %, con fondos AGE, con un montante total de ayuda de 452.112 euros.