Conoce cómo fue la jornada sobre la naranja española en el suplemento de Valencia Fruits

Editorial.
¿Suflé o una tarta más grande?
Pasa muchas veces. Vamos a una charla motivacional, a una reunión sectorial, a una feria o a una asamblea y salimos con la convicción de que, esta vez sí, algo va a cambiar. Hemos detectado problemas, hemos explorado vías de solución y vamos a emprender acciones para ese cambio que necesita nuestra vida, nuestra empresa, nuestro sector o nuestra asociación. ¿La realidad? Muchas veces este ímpetu, esa convicción se desinfla como un suflé en cuanto volvemos a pisar la rutina apagafuegos en la que no tiene cabida la visión estratégica porque la prioridad vuelve a ser la supervivencia.
¿Siempre? No siempre. Hay veces en las que sí funciona. Mirar de frente a las dificultades, no intentar pasar por su lado evitando el conflicto a toda costa sino viéndolas como ese empujón necesario para cambiar. Y eso es lo que queremos que pase tras la jornada “Retos estratégicos de la naranja española”, una mañana en la que se reunió en Valencia una parte muy importante del sector citrícola nacional y en la que no se dio la espalda a los problemas sino que se les puso nombre. Y vías de solución.
Porque, como bien dijeron algunos de los invitados a las diferentes mesas, no se trataba de ir a llorar o lamerse las heridas: el momento es complejo para los cítricos, en especial para la naranja, pero si algo ha caracterizado al sector ha sido su capacidad de adaptación y resiliencia a través de las décadas.
Fue muy clarificador enfrentarnos a los datos que, como siempre, con maestría supo trasladar el consultor Paco Borrás a las más de 120 personas que allí estuvimos. España pierde el liderazgo en toneladas de exportación tanto en naranja (hace ya algunos años, en favor de Egipto) como en cítricos en general (esto es más reciente y con Sudáfrica como nuevo líder).
Pero, ¿es ese el mayor problema? ¿La posición en el podio mundial de exportadores? Una idea que todos los presentes tenían en mente se materializó en cifras: el descenso del consumo se convierte en el principal frente al que un sector, cohesionado, debe buscar solución. A veces lo más simple es lo más certero y, como dijo Miguel Abril, el objetivo se resume “no en repartirnos la tarta sino en hacer la tarta más grande”.
Ampliar el mercado de consumidores de naranja debe ser un objetivo en el que el sector se focalice sin fisuras. Muchas alusiones a la responsabilidad de Intercitrus como catalizador de ese objetivo de futuro en las diferentes charlas (hemos de aclarar que no hubo representación de la interprofesional en las mesas por un problema de agenda de su presidente, pero en todo momento mostró su apoyo a esta jornada y lamentó no poder estar presente) en las que la cohesión del sector se pone como condición para la estrategia de futuro.

Las diferentes mesas fueron pasando por todos los temas que atañen al sector naranjero desde perspectivas muy cualificadas y con absoluta generosidad. Prácticamente toda la cadena de valor estuvo representada en las cinco mesas que siguieron a la presentación de Paco Borrás después de dejar a todos los asistentes con nuevas inquietudes.
Así, el sector citrícola se marca el objetivo de recuperar el consumo de naranja. ¿Eso implica que hay que olvidarse de la competencia? Nunca. Pero por ahora tal vez sea el momento de poner más energía en ese aspecto y habrá que ver qué es ser líder y qué ser referente mundial. En una de las charlas se hizo la alusión a que se debían elegir las batallas, por miedo a no poder llegar a todo, pero el interpelado afirmó con rotundidad que el sector citrícola cohesionado puede superar todos los desafíos que se presenten.
No queremos olvidar otros temas como la automatización y digitalización, herramientas clave para el futuro de un sector relacional que ha de convivir con los entornos real y virtual. O como, precisamente, ese mundo virtual a veces puede incidir negativamente en el consumo como está ocurriendo con determinados influencers y el zumo de naranja. ¿Por qué no utilizar los mismos canales para hacernos más fuertes?
Porque, al final, todo se basa en la comunicación. Y el sector ha de comunicar a todos sus interlocutores la calidad y cualidades de un producto único que los citricultores españoles comercializan con un nivel de confianza y compromiso inigualables. Y no sólo pensamos en el consumidor final (esencial que elija nuestro producto en su cesta) sino en ese supermercado o central de compras que selecciona nuestro producto para ponerlo a disposición del público: fundamental que esté de nuestro lado y que la comunicación de cualidades diferenciales y que aportan valor como proximidad, sostenibilidad, seguridad alimentaria, sabor, servicio… llegue a ellos como elementos clave de la cadena.
¿Marca de operador? ¿Marca España? ¿Marca Europa? ¿Sello de calidad? No hay incompatibilidades sino sinergias que pueden aprovecharse para hacer que la naranja española esté donde debe estar: en el frutero de todos los hogares. Y no siempre estaremos de acuerdo: unos operadores seguirán estrategias 365 días mientras que otros apostarán al 100% por el producto nacional. La cuestión es hacerlo bien y priorizando siempre el producto nacional.
Y es que tampoco la jornada fue un ejercicio de autocomplacencia. El sector tiene debilidades en cuestiones estructurales (explotaciones y falta de relevo generacional) y la necesidad de modernización es evidente. Digitalización automatización, concentración societaria… Hay mucho que cambiar, pero si de algo sabe el sector es de evolución y adaptación. Porque “el futuro no es para todos” y la profesionalización en todos los procesos y ámbitos es clave para la supervivencia. Se escucharon muchas ideas en las diferentes mesas. No las dejemos escapar.
Así que sí, el sector se enfrenta a la reconquista del consumidor con herramientas fundamentadas en la cohesión que pasan por la promoción, pero también por importantes esfuerzos empresariales y sectoriales. Estrategia, cohesión y trabajo.
Tras esta jornada, es el propio ector tiene quien tiene que decidir si baja los brazos y se queda con el suflé o si elige arremangarse y trabajar conjuntamente para que la tarta de los consumidores sea más grande en un futuro. Un futuro en el que Valencia Fruits estará aquí para contarlo y para servir de argamasa para el sector.
Gracias a los ponentes, gracias a los asistentes, gracias a todos los que quisieron venir y no pudieron, gracias a los que nos han llamado, gracias a los que nos estáis leyendo. La naranja española tiene un gran futuro. Llegó el momento de ponerse en acción.
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