La agricultura valenciana deja atrás un 2025 “complicado” con la mirada puesta en Mercosur

AVA-Asaja cifra en 340 millones las pérdidas del sector y advierte de que las plagas, recortes de la PAC y los acuerdos comerciales ponen en riesgo la rentabilidad de los agricultores

Los máximos representantes de AVA-Asaja durante la rueda de prensa del balance agrario 2025. / JULIA LUZ

Julia Luz. Valencia.

Las movilizaciones agrarias han vuelto a marcar el inicio de 2026 en distintos puntos de Europa, prolongando un clima de protesta que ya cerró 2025. Los recortes de la PAC, el aumento de los costes y, especialmente, el inminente acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur han situado de nuevo al sector agrario en la calle.

Este escenario ha estado muy presente durante la presentación del Balance Agrario 2025 de AVA-Asaja. Su presidente, Cristóbal Aguado, se ha mostrado muy crítico con un acuerdo que, según ha denunciado, abre la puerta a un “libre mercado total” sin tener en cuenta que las condiciones de producción en los países del Mercosur y en la Unión Europea “no tienen nada que ver”. La eliminación progresiva de aranceles, ha advertido, permite la entrada de numerosos productos agrarios en clara desigualdad competitiva.

Las protestas de las últimas semanas, incluidas las movilizaciones masivas celebradas en Bruselas a mediados de diciembre, han reflejado el rechazo del sector a este planteamiento y han logrado frenar temporalmente la firma del acuerdo, abriendo un periodo de revisión de algunas de sus cláusulas.

2025 ha sido un año muy difícil para la agricultura valenciana. Los agricultores y ganaderos han sufrido pérdidas de 340 millones de euros, un incremento de los costes de producción y daños provocados por adversidades climáticas como lluvias, pedriscos y la lenta recuperación de la DANA

Pero más allá de la incertidumbre que ha generado Mercosur y de las movilizaciones con las que ha arrancado 2026, AVA-Asaja ha realizado en su Balance Agrario 2025 un análisis exhaustivo de un año especialmente complicado para el sector. La organización ha cuantificado en 340 millones de euros las pérdidas sufridas por los agricultores y ganaderos de la Comunitat Valenciana a lo largo de 2025, un ejercicio marcado por las adversidades climáticas y la lenta reconstrucción tras la DANA, los elevados costes de producción, la proliferación de plagas y enfermedades agrícolas y ganaderas, la competencia desleal de las importaciones procedentes de países terceros, los daños récord provocados por la fauna salvaje, los robos en el campo y unas políticas europeas que han seguido asfixiando la rentabilidad de las explotaciones.

Clima

El clima ha vuelto a ser uno de los condicionantes de la campaña en 2025, aunque no tanto como algunos años anteriores. Las adversidades meteorológicas han provocado 150 millones de euros en pérdidas, principalmente a causa de los temporales de pedrisco y las lluvias persistentes, que han afectado de forma generalizada a las provincias de Valencia y Castellón, con más de 60.000 hectáreas dañadas a lo largo del año.

El ejercicio ha finalizado con un mes de diciembre especialmente lluvioso que ha tenido un impacto directo en la citricultura. El retraso en la recolección, unido a los sucesivos temporales, ha provocado la pérdida de más de 75.000 toneladas de cítricos, sobre todo de clemenules en Castellón, con un valor económico superior a 28 millones de euros.

La recuperación del sector tras la DANA ha seguido siendo un reto importante. Según AVA-ASAJA, aún queda por recuperar más del 30% de las parcelas, empresas e infraestructuras afectadas, y más de 300 hectáreas de cultivo pasarán a Dominio Público Hidráulico, perdiendo su productividad. Como ha señalado Cristóbal Aguado, “todo va muy lento, y eso es porque la magnitud del daño que sufrimos era tan grande que, pese a los esfuerzos de las administraciones y de muchas empresas colaborando, los avances han sido insuficientes”. La organización ha reclamado ayudas adicionales y ha insistido en acelerar la reconstrucción, completar las infraestructuras hidráulicas y mejorar la gestión de los cauces para minimizar daños ante futuras riadas.

Costes y plagas

Los costes de producción han aumentado en 2025 alrededor de un 7%, impulsados principalmente por el encarecimiento de fertilizantes, fitosanitarios y maquinaria. Además, según afirman desde AVA-Asaja, las políticas agrarias europeas, que imponen cada vez más obligaciones y limitaciones, han agravado esta escalada. Las altas temperaturas, la supresión de materias activas y la aparición de nuevas plagas han obligado a realizar un mayor número de aplicaciones fitosanitarias, incrementando todavía más los gastos. El sector también ha afrontado dificultades en la mano de obra, con un aumento de los costes laborales y problemas para encontrar trabajadores, especialmente cualificados, capaces de garantizar el correcto desarrollo de las campañas agrícolas.

Los ataques de plagas y enfermedades han ocasionado en 2025 unas pérdidas de 60 millones de euros en la agricultura y ganadería de la Comunidad Valenciana. Entre los cultivos más afectados se encuentran los cítricos, con importantes daños por ácaros; los kakis, afectados por moscas blancas, trips y manchas foliares; las almendras, especialmente castigadas por la avispilla en ecológico; y el arroz, que ha sufrido el mayor brote de piricularia de su historia, impactando variedades tradicionales como Bomba, Albufera y J-Sendra.

Además, AVA-Asaja ha alertado —y lleva tiempo haciéndolo— sobre la llegada potencial de plagas externas, de hecho, en 2025 se han registrado 17 interceptaciones de Mancha negra en cítricos procedentes de Sudáfrica y dos de Falsa polilla, una de ellas en un contenedor de naranjas, lo que evidencia fallos en los tratamientos de control. Aunque la bacteria HLB, la más letal para los cítricos, aún no está presente en la cuenca mediterránea, sí se encuentran en Europa sus insectos vectores principales, lo que mantiene la amenaza latente.

Politica y burocracia

Para Cristóbal Aguado, la situación se ve agravada por la burocracia y las restricciones europeas. “La burocracia asfixia al sector. A pesar de que la Unión Europea anunció tras las grandes manifestaciones de 2024 y 2025 que reduciría la carga administrativa, lo cierto es que no se ha reducido nada y, en cambio, han creado nuevos departamentos y controles. Mientras tanto, los agricultores seguimos sin poder combatir las plagas como lo hacen nuestros competidores en otros países. Esto provoca pérdidas, desperdicio de alimentos y un riesgo creciente para la viabilidad de nuestras explotaciones. La falta de fitosanitarios y de reciprocidad nos deja prácticamente desarmados frente a las amenazas”.

“La burocracia asfixia al sector. La Unión Europea anunció tras las grandes manifestaciones de 2024 y 2025 que reduciría la carga administrativa, lo cierto es que no se ha reducido nada. Mientras tanto, los agricultores seguimos sin poder combatir las plagas como lo hacen nuestros competidores en otros países, lo que provoca pérdidas, desperdicio de alimentos y un riesgo creciente para la viabilidad de nuestras explotaciones”

En 2025, la Comisión Europea presentó las primeras propuestas del Marco Financiero Plurianual 2028-2034 y de la futura Política Agrícola Común (PAC), que AVA-ASAJA ha considerado un retroceso histórico para el sector. La organización ha señalado como algunas de las medidas más perjudiciales la integración de la PAC en un fondo único, que desmantela su especificidad histórica; un recorte del 22% del presupuesto comunitario, restando 92.500 millones de euros al sector y reduciendo el peso de la agricultura por debajo del 15% del gasto total de la UE o la tendencia a una renacionalización de los fondos, que podría generar desigualdades entre Estados miembros. Para Cristóbal Aguado, “la PAC debería facilitar la actividad de los agricultores, pero cada vez impone más trámites y obligaciones que complican el trabajo en el campo, mientras el presupuesto del sector se reduce de forma drástica. La burocracia y la falta de apoyo real ponen en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones valencianas”.

“La PAC debería facilitar la actividad de los agricultores, pero cada vez impone más trámites y obligaciones que complican el trabajo en el campo. La burocracia interna y la falta de medidas efectivas frente a las plagas limitan la capacidad de los productores para mantener la rentabilidad y proteger la viabilidad de sus explotaciones”

Por cultivos

Las producciones agrícolas valencianas han vivido un año complicado, marcado por la combinación de adversidades climáticas, plagas, costes elevados y la presión de importaciones de terceros países. Entre los cultivos más afectados se encuentran los cítricos, que han registrado la cosecha más baja en 16 años en la Comunitat Valenciana, con 2,5 millones de toneladas (-8%) y pérdidas directas por más de 28 millones de euros debido a retrasos en la recolección y lluvias persistentes. La alta incidencia de plagas como ácaros y trips de Sudáfrica, unida a los elevados costes de producción, ha complicado la rentabilidad de los productores. El kaki también ha sufrido daños por pedriscos, plagas y exceso de humedad, aunque los precios en origen se mantuvieron estables, sin embargo, las mermas de hasta el 100% en algunos campos han reducido un 20% la producción estimada.

La fruta de hueso ha continuado su retroceso, afectada por pedriscos en otras regiones y por la imposibilidad de regar en parcelas dañadas por la DANA, mientras que la uva para vino y cava ha experimentado mermas del 20%, con desplomes de precios en origen en el cava y dificultades para acceder a las ayudas extraordinarias pendientes. El arroz ha atravesado una campaña difícil, con caídas de cosecha en La Albufera del 20% y presión de importaciones de terceros países, además de la amenaza del hongo piricularia y los recortes previstos por la PAC.

En el lado positivo, el aguacate ha mantenido un crecimiento constante, con una cosecha que se incrementó un 10% hasta las 23.000 toneladas, gracias a la entrada en producción de nuevas parcelas, disponibilidad de agua y escasos ataques de plagas. La agricultura ecológica también ha mostrado buena evolución, consolidando su superficie certificada en 139.000 hectáreas y aumentando un 13% su cifra de negocio, pese al descenso del número de operadores. Por su parte, cultivos como el arroz, la patata y el kiwi amarillo han mantenido un rendimiento similar al del año anterior, aunque con rentabilidad ajustada.

Para Cristóbal Aguado, el balance del sector agrario valenciano invita a la reflexión sobre el valor estratégico de la agricultura: “Hace cinco años, llenar la cesta de la compra costaba 100 euros; hoy, 200. Si seguimos descuidando el sector que garantiza nuestra alimentación, dentro de cinco o diez años costará más del triple y será difícil que podamos llenarlo con productos locales. La agricultura está cumpliendo un papel fundamental en un contexto de guerras e inestabilidad mundial, y cualquier descuido en su cuidado pone en riesgo no solo la economía, sino también nuestra seguridad alimentaria y la estabilidad social. Vale la pena detenerse a reflexionar sobre esto”.