La agricultura es un agente esencial en la prevención; una dicotomía que revela la importancia de impulsar unas prácticas seguras en el campo que minimicen riesgos

El martes 18 de agosto se celebra el día mundial de la prevención de los incendios forestales. / ARCHIVO
Juan Javier Ríos. Efeagro.
La agricultura es un actor imprescindible en el problema de los incendios forestales porque, al igual que puede ser causa de un fuego, también es un agente esencial en la prevención; una dicotomía que revela la importancia de impulsar unas prácticas seguras en el campo que minimicen riesgos.
El martes 18 de agosto se celebra el día mundial de la prevención de los incendios forestales y, en este contexto, el ingeniero agrónomo Manuel Zapatero ha expuesto a Efeagro sus impresiones sobre el papel de la agricultura.
Una de las ideas principales para minimizar riesgos es reducir la actividad y, en concreto, el uso de maquinaria agrícola, en la medida de lo posible, en los períodos de máximo riesgo
“Reducir la actividad es lo mejor que se puede hacer, lo más preventivo” porque “el 90% de todos los incendios que se han producido es por actividad humana cercana”, ha reseñado el experto, que ha recordado la importancia del pastoreo.
En todo caso, si la faena agrícola es imprescindible y no se puede posponer, los agricultores deben estar provistos de los medios de extinción necesarios.
Además, Zapatero ha incidido en la necesidad de la prevención y la planificación el resto del año -más allá del verano-, diseñar “franjas de salvaguarda” de unos “10-12 metros” a modo de cortafuegos entre los cultivos y el monte, o franjas con cereales de verdeo en zonas próximas al monte “sin esperar a la cosecha de los secos”.
Balance anual
Se trata de reducir las cifras de siniestros forestales porque el último informe sobre prevención y actuación en incendios forestales del Seprona de la Guardia Civil, correspondiente a la campaña 2025 (1 enero-31 de octubre), recoge que el Instituto Armado participó en la investigación de 3.881 siniestros.
Una mayoría -el 63,4% (2.462 siniestros)- fueron por causa desconocida mientras que el resto se debió a causas accidentales, negligencias, intencionados o fenómenos naturales.
Del dossier, analizado por Efeagro, se desprende que, de los 1.419 fuegos cuya causa fue conocida, un total de 275 (19,4%) estuvo relacionado con la actividad agrícola o ganadera.
Los fuegos cuya causa conocida se debió a prácticas relacionadas con el sector agrícola y ganadero ascendió un 30,9% anual, pasando de 210 a esos 275 siniestros.
La principal causa es la quema agrícola (65 incendios) por negligencia o un accidente, el 34,3% menos respecto a 2024; seguida por los 44 siniestros originados por “intereses o conflictos ganaderos”, que repuntaron el 158,8%.
El uso de maquinaria en el terreno -que puede o no ser para labores agrícolas- también está entre las causas principales, así como la quema de pastos o el uso de desbrozadoras.
Propuestas comunitarias
La Comisión Europea ha lanzado este año una comunicación también sobre gestión integrada de los incendios forestales en las que da un papel protagonista a la Política Agrícola Común (PAC) y deja claro que pretende seguir financiando las medidas de prevención en la programación 2028-2034.
De hecho, señala que la PAC es la “principal” fuente de financiación de la UE para la “prevención terrestre” de los fuegos, pues apoya intervenciones e inversiones orientadas a una gestión forestal “activa, adaptativa y sostenible” (por ejemplo, aclareo, poda o diversificación de especies).
Además, promueve el pastoreo más extensivo y la gestión activa de pastizales.
Un asunto de índole global
A nivel global, el papel de la agricultura en la prevención o la generación de incendios forestales también es relevante; por eso la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) propone un conjunto de herramientas para la gestión forestal sostenible.
En su documento hace referencia a retos en algunas partes del mundo como la utilización del fuego para el establecimiento de nuevas tierras agrícolas.
Este organismo ve necesario promover alternativas económicas a la deforestación y apuesta por crear oportunidades de empleo rentables de base forestal que no conviertan, en este caso, a la actividad económica agrícola en un incentivo para incendiar.
El papel de la agricultura en la prevención o la generación de incendios forestales también es relevante; por eso la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) propone un conjunto de herramientas para la gestión forestal sostenible
Por otro lado, la agricultura se convierte en aliada contra los incendios si se apuesta, por ejemplo, por el uso de la agricultura de conservación e “inteligente” en función del clima.
Los sistemas de pastoreo apropiados pueden ayudar a reducir el uso del fuego para estimular el rebrote de los pastos en los pastizales y las sabanas, así como disminuir las cargas de combustible, según la FAO.


