“Liderazgo, resiliencia y retos de futuro del limón de la Región de Murcia”, por Sara Rubira

La Consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca de la Región de Murcia, Sara Rubira, habla sobre la importancia del sector del limón en la Región desde el punto de vista económico, agrícola y político

Sara Rubira (*)

La Región de Murcia es, desde hace décadas, un referente mundial en la producción y exportación de limón. Nuestro modelo agrario, basado en la calidad, la innovación y una clara vocación exterior, no sólo genera empleo y riqueza, sino que proyecta la imagen de nuestra tierra en los mercados europeos con una identidad propia y un prestigio consolidado. El limón forma parte de nuestra cultura productiva, de nuestra historia agrícola y de nuestra capacidad para competir en un entorno global cada vez más exigente.

España lidera la producción de limón en el ámbito mediterráneo y, dentro de este liderazgo, la Región de Murcia desempeña un papel determinante, concentrando una parte esencial de la producción nacional. Esta especialización ha permitido que, en determinados momentos, el limón español llegue a cubrir más del 90% del mercado europeo, lo que demuestra la fortaleza del sector y su importancia estratégica para el abastecimiento comunitario. Murcia, en ese contexto, actúa como uno de los grandes motores de la exportación agroalimentaria española.

La campaña 2025/2026 ha supuesto, en este sentido, un necesario respiro tras años especialmente complejos para el sector. La menor producción registrada, particularmente en el caso del limón Fino, ha permitido reequilibrar la oferta y la demanda, favoreciendo el mantenimiento de precios firmes en origen. Este ajuste ha evitado los hundimientos que sufrimos en campañas anteriores, cuando el exceso de producción lastraba gravemente la rentabilidad y competitividad de los agricultores y generaba incertidumbre en toda la cadena.

Este comportamiento más equilibrado del mercado ha aportado estabilidad al sector, permitiendo a los productores afrontar la campaña con mayor confianza. La demanda ha respondido de forma sostenida y la calidad del fruto ha sido, en términos generales, elevada, lo que ha contribuido a mejorar la posición del producto en los mercados internacionales.

En paralelo, la evolución de la campaña de limón Verna está siendo favorable, reflejando un mercado dinámico y con capacidad de absorción. La transición entre variedades, tradicionalmente uno de los momentos más delicados del calendario citrícola, se ha desarrollado en esta ocasión con normalidad, sin tensiones bruscas en los precios ni disfunciones en la comercialización. La previsión de una producción también contenida en el Verna ha contribuido a sostener la firmeza del mercado, consolidando un escenario relativamente positivo.

Sin embargo, este contexto no debe llevarnos a la complacencia. El sector del limón sigue afrontando desafíos importantes que condicionan su competitividad y su sostenibilidad a medio y largo plazo. El primero de ellos es, sin duda, el incremento de los costes de producción. Fertilizantes, energía, agua y mano de obra han experimentado aumentos significativos en los precios de los últimos años, comprimiendo los márgenes de las explotaciones incluso en campañas con precios relativamente favorables como la actual.

Esta situación obliga a redoblar esfuerzos en eficiencia y a seguir avanzando en la modernización de las explotaciones. Pero también exige una reflexión conjunta sobre el funcionamiento de la cadena alimentaria, ya que es imprescindible garantizar que el valor generado se distribuya de forma equilibrada y justa entre todos los eslabones, especialmente en favor del productor.

Junto a los costes, la sanidad vegetal se ha convertido en uno de los grandes pilares de la competitividad del sector citrícola. La globalización de los mercados y los efectos cada vez más evidentes del cambio climático están favoreciendo la aparición y expansión de plagas y enfermedades emergentes que suponen una amenaza real para nuestros cultivos.

En los últimos años hemos comprobado cómo determinadas plagas han incrementado su incidencia, afectando tanto a la producción como a la calidad del fruto. Este fenómeno exige una respuesta firme, coordinada y basada en el conocimiento científico. No podemos permitir que los avances logrados durante décadas se vean comprometidos por la falta de herramientas o por la insuficiente adaptación a estos nuevos riesgos.

Desde el Gobierno regional estamos intensificando el trabajo. Hemos reforzado los sistemas de vigilancia fitosanitaria, mejorado los mecanismos de control y estamos impulsando la investigación y la transferencia de conocimiento al sector. Nuestro objetivo es claro: dotar a los agricultores de soluciones eficaces, seguras y sostenibles que les permitan hacer frente a estas amenazas con garantías.

No debemos olvidar que mantener la confianza de los mercados europeos depende en gran medida de nuestra capacidad para asegurar altos estándares de calidad y seguridad alimentaria. El liderazgo del limón murciano no es casual; es el resultado de un esfuerzo sostenido y de un compromiso firme con la excelencia. Pero ese liderazgo debe defenderse cada día, anticipándose a los riesgos y adaptándose a un entorno cambiante.

Otro de los grandes retos estructurales es el agua. La Región de Murcia es un ejemplo de eficiencia en el uso de los recursos hídricos, pero la incertidumbre existente nos obliga a seguir avanzando en la optimización de cada gota de agua. La modernización de regadíos, la digitalización y la incorporación de técnicas avanzadas de cultivo son elementos clave para garantizar la viabilidad futura del limón.

El agua no es sólo un recurso productivo; es la base sobre la que se sustenta la agricultura del sureste español. Por ello, es imprescindible defender un modelo que garantice su disponibilidad y permita seguir desarrollando una agricultura competitiva y sostenible.

A pesar de todos estos desafíos, el sector del limón ha demostrado una notable capacidad de adaptación. La mejora varietal, la innovación tecnológica y la apuesta decidida por la calidad han permitido consolidar una oferta altamente competitiva en los mercados internacionales. Del mismo modo, la industria de transformación —especialmente en el ámbito del zumo— contribuye a aportar estabilidad, absorbiendo parte de la producción. 

Desde el Gobierno de la Región de Murcia queremos reiterar nuestro compromiso firme con el sector citrícola. Seguiremos defendiendo sus intereses en el marco de la política agraria europea y en todos los foros en los que se toman decisiones que afectan a su futuro. Apostamos por un modelo agrario que sea, al mismo tiempo, sostenible, rentable y atractivo para las nuevas generaciones.

El limón murciano es mucho más que un cultivo. Es un símbolo de identidad, de esfuerzo colectivo y de excelencia productiva. Es el resultado del trabajo de miles de agricultores que, generación tras generación, han sabido convertir las dificultades en oportunidades y han hecho del campo murciano un referente internacional.

La campaña actual nos invita al optimismo, pero ese optimismo debe ir acompañado de una visión clara de los retos que tenemos por delante. Sólo desde la unidad, la innovación y la determinación podremos seguir reforzando el liderazgo de la Región de Murcia en el sector del limón.

Porque si algo ha demostrado el campo murciano es su capacidad para adaptarse, avanzar y liderar. Y ese seguirá siendo, sin duda, nuestro camino en los próximos años.

* Consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca de la Región de Murcia

Acceso al artículo en la página 6 del dossier de Fruta de Verano II en el ejemplar de Valencia Fruits.