La patata en Francia amenazada por el calor extremo y la sequía

 La meteororología amenaza con hundir un 23% la cosecha de patata en Francia

La transformación de la patata conlleva implicaciones medioambientales, y se hace necesario asegurar su sostenibilidad, optimizando sus procesos. / ARCHIVO

Efeagro.

Los productores franceses de patatas prevén una fuerte contracción de la cosecha este año debido a la sequía y al calor extremo registrado en los últimos meses, con una caída estimada del 23 % interanual y pérdidas económicas de al menos 400 millones de euros en 2026.

En un comunicado, la Unión Nacional de Productores de Patata (UNPT) señaló este lunes que el déficit hídrico excepcional y cinco episodios consecutivos de olas de calor han deteriorado las perspectivas para la campaña.

Según sus estimaciones, el rendimiento medio nacional de la patata destinada al consumo se situaría en 37,4 toneladas por hectárea, frente a las 43,5 toneladas registradas en 2025 y a una media de 43,1 toneladas en los últimos cinco años.

La organización calcula que el descenso del rendimiento alcanzaría el 14 % respecto al año pasado y el 13 % frente al promedio quinquenal, lo que supondría el nivel más bajo en más de tres décadas.

Ante el impacto económico previsto, la UNPT estima las pérdidas para los productores en al menos 400 millones de euros y reclama al Gobierno francés que prepare de inmediato un mecanismo extraordinario de apoyo para las explotaciones más afectadas.

Los productores advierten de que la campaña podría convertirse en una de las peores caídas de producción de patata registradas en Francia y superar incluso el impacto de la histórica sequía de 2022.

El servicio meteorológico Météo France señaló la semana pasada que la sequía que afecta a todo el territorio francés presenta “un nivel nunca observado a esta escala”, y eso que hasta finales de mayo la situación de humedad en los suelos estaba próxima a la normal.

Sin embargo, en junio sólo llovió la mitad de lo habitual en Francia, y terminó siendo el sexto mes de junio más seco desde que empezaron los registros en 1959.

La situación se agravó todavía más al mes siguiente, cuando el déficit de lluvia fue del 70 % y se convirtió en el tercer julio más seco, únicamente por detrás de los de 2022 y 2020.

La falta de lluvias ha estado acompañada de temperaturas disparadas. Julio de 2026 fue el mes más caluroso observado hasta ahora, después de que junio ya fuera el sexto mes del año con la temperatura media más alta en Francia.