La serie de portainjertos Corette® abre nuevas oportunidades para el cultivo de cerezo en España

El director técnico de Agromillora, Ignasi Iglesias, explica a Valencia Fruits la adaptabilidad de la serie de portainjertos Corette® a suelos mediterráneos y su potencial para plantaciones intensivas más eficientes, rentables y sostenibles

En la foto ensayo de patrones de la serie Corette® (Clare en la izquierda y Crawford a la derecha) con Cinca Group en Mequinenza, en Zaragoza, y variedad Nimba en el inicio del 4º año de plantación a 3,5 x 1 m. Foto realizada el 22 de marzo de 2026. / Agromillora

Julia Luz. Redacción.

El cerezo se ha consolidado como uno de los cultivos frutales de mayor valor añadido en España, aunque también como uno de los más exigentes desde el punto de vista técnico, agronómico y comercial. Con una superficie actual próxima a las 29.000 has y una producción media anual de 121.000 t, España es el primer exportador de la Unión Europea y, de todas las frutas, la cereza es la única con una tendencia consumo ascendente desde 1989. 

En un contexto marcado por el cambio climático y las crecientes demandas del mercado y la distribución, el sector se enfrenta al reto constante de evolucionar para mantener la productividad, la calidad de la fruta y la rentabilidad de las explotaciones, con la innovación como eje que marca el rumbo del futuro del cultivo. 

Para Ignasi Iglesias, doctor ingeniero agrónomo y director técnico de Agromillora, la innovación en el cultivo del cerezo se sustenta en tres pilares fundamentales: variedades, portainjertos y sistemas de conducción, que deben conducir a producciones óptimas y de alta calidad. “En variedades existe muchísima innovación, con materiales mid-chilling y low-chilling, así como nuevas selecciones más tardías que permiten alargar el calendario de cosecha, más aún si se produce en altura. En lo referido a portainjertos se busca que aporten el vigor deseado, compatibilidad con las variedades, adaptabilidad a las condiciones edáficas, resistencia a enfermedades y tolerancia a los efectos derivados del cambio climático —sobre todo, las elevadas temperaturas estivales y el menor frío invernal—, además de que induzcan una buena productividad. Y en conducción hablamos del vigor conferido a la variedad, de la densidad de plantación y de la arquitectura de árbol”. En este sentido, el director técnico de Agromillora apunta que “en todas las especies frutales se tiende a la intensificación, a árboles de menor volumen y a sistemas de conducción planos, 2D o en pared como eje,  bieje o trieje, para mejorar la eficiencia de la mano de obra en la poda, aclareo o recolección, facilitar la mecanización y reducir los costes de producción, en particular la mano de obra de recolección que representa el 60% del coste de producción”, explica. 

Estimación para 15 t/ha; 23,341€/ha-año, cv. SANTINA. / AGROMILLORA *Se calcula la mano de obra a 1.000 h/ha-año

De este modo, Iglesias subraya que estos tres elementos concentran la evolución técnica del cultivo. “Ahí es donde se basa la innovación del cerezo, porque realmente no hay otro camino: qué variedad plantas, qué portainjerto utilizas y, en función de esa combinación, qué forma le das al árbol para su máxima accesibilidad a personas y máquinas. Cada uno de estos puntos incorpora avances constantes y es lo que marca la innovación en este cultivo”, además de los avances en digitalización de procesos, monitorización del suelo, planta y clima o la robótica, añade.

La serie Corette® gana protagonismo 

En el terreno de los portainjertos, el director técnico de Agromillora reconoce que la innovación ha sido hasta ahora “más bien poca, pensando en nuestras peculiares condiciones edafo-climáticas: suelos generalmente calcáreos y temperaturas estivales elevadas”, pero destaca que “sí que van saliendo cosas nuevas”. Entre estas, destaca el uso de series consolidadas en el mercado. Por ejemplo, una que “se utiliza ampliamente en el norte de Europa, norte de Italia, o Chile, la serie GiSelA®, en concreto GiSelA®5 y GiSelA®6. Ambos procedentes de Giessen (Alemania) y licenciados a la empresa CDB. Son portainjertos que reducen el vigor de la planta, permiten intensificar las plantaciones, entrar muy rápidamente en producción, con producciones elevadas de buen calibre y mecanizar operaciones como la poda, el aclareo o la recolección (Iglesias et al., 2024). Esta es una opción que ya está disponible en el mercado desde hace muchos años”. No obstante, Iglesias aclara que “estos portainjertos no se adaptan en España a las zonas de la vertiente mediterránea con climas cálidos, suelos calcáreos y pH básico, muy diferente a las condiciones del norte de Italia, Chile, norte de Europa o Alemania de donde proceden”. 

Frente a las limitaciones de los portainjertos GiSelA® en España, desde Agromillora se buscó una genética diferente, que es la serie Corette®. Se trata de una serie de cinco portainjertos denominados Cass, Clare, Clinton, Crawford y Lake, obtenidos por la Michigan State University (MSU) de Estados Unidos a partir de especies existentes en los centros de biodiversidad de Europa y Rusia. Su origen genético se indica en la tabla 1. Confieren una gama baja de vigor, muy inferior a SL-64 y Adara (patrones de referencia en España) e inferior a GiSelA®6. 

Tabla 1. / michigan state university (msu)

Comparación esquemática del vigor inducido por distintos portainjertos de cerezo. / Whashington Fruit Tree Research Comission & Iezonni MSU

Se trata de una serie más reciente, aunque tampoco es nueva, pues se obtuvieron y seleccionaron en el período 2000-2010. “Una licencia de experimentación posibilitó a Agromillora su introducción y multiplicación para realizar las plantaciones experimentales entre 2022 y 2025 junto a otros portainjertos de CDB de la serie GiSelA®”, explica Iglesias. “La red experimental establecida está coordinada por Agromillora y CDB y tiene por objetivo evaluar la adaptabilidad de los diferentes portainjertos a las condiciones edafo-climáticas de España y de otros países de Europa. Para ello se han establecido dos niveles de experimentación: el 1º se inició en 2023 en tres localidades de España (Mequinenza-Zaragoza, Albalate de Cinca-Huesca y Cabrero-Valle del Jerte, Cáceres) y en dos de Italia (Vignola y Sammichele-Bari) en 2025, en ambos casos en colaboración con empresas del sector e institutos y centros de investigación. El 2ª se inició en 2025 en la red europea de centros de investigación EUFRIN (European Fruit Research Network) con diferentes variedades según la zona, donde participan 18 países” explica el director técnico de Agromillora.

“Los tres ensayos de España se encuentran en 2026 su cuarto año de plantación, mostrando resultados interesantes hasta 2025, en concreto una buena adaptación de algunos de ellos como Clare o Crawford a climas mediterráneos cálidos, un vigor y crecimientos adecuados, excepto Clinton, rápida entrada en producción y producciones que en algunas combinaciones con la variedad Sweet Aryana® han superado las 11 t/ha en 2025 (3r verde), algo que no se dio con GiSelA®5 y GiSelA®6”, añade Iglesias.  

Aunque todavía es pronto para realizar un veredicto sobre si esta serie de portainjertos es idónea para el territorio español y otros países de Europa, el director técnico de Agromillora explica que siguen “comprobando su comportamiento hasta que los árboles sean adultos y dispongamos de referencias multi-localidad bien contrastadas, tanto en suelos calizos y climas cálidos de la vertiente mediterránea, como en suelos ácidos y climas templados de Extremadura o centro norte de Europa para conocer su adaptabilidad real”. 

Sobre su evolución, Iglesias destaca que de ser positiva y favorable, el siguiente paso será “iniciar su desarrollo a escala comercial en diferentes países del mundo, dado que hay empresas interesadas por este tipo de material vegetal para el desarrollo de plantaciones intensivas”. Porque, tal y como añade, “al final, intensificación significa plantar más árboles por hectárea pero implica producir más rápido, con mejor calidad de fruta y menor coste de producción a lo largo de la vida de la plantación”. 

Sistemas de formación y conducción del cultivo 

La última vertiente de la innovación en el cerezo, la formación y conducción del cerezo es también un aspecto fundamental para optimizar la producción, la mecanización y la eficiencia de la recolección.  

“La forma o arquitectura del árbol es clave, porque influye directamente en la eficiencia de la cosecha. Por ejemplo, los árboles con forma plana permiten un acceso más sencillo al fruto, mientras que un árbol más alto ya requiere manejar y subir a escaleras, operación ya prohibida en determinados países”, explica Iglesias. De hecho, ensalza la forma plana o 2D, pues “estudios recientes publicados en Washington (Witting, 2022) muestran que el rendimiento de la cosecha se incrementó en un 72% en un UFO (multieje-2D) con respecto al vaso tradicional”. En este sentido, el Iglesias añade que “el sistema 2D posibilita la recolección peatonal o semipeatonal con pequeñas escaleras , y permite realizar poda y el aclareo mecánico de yemas o flores utilizando equipos como el ‘Darwin’”. 

Actualmente, las formas planas son las más utilizadas en manzano y peral a nivel mundial, y también se están adoptando en cerezo en plantaciones intensivas, ya que permiten recolectar de manera más rápida y eficiente. Pero además, estos sistemas suponen una ventaja de cara a los futuros avances en escaneos de copa para el conteo de flores o frutos, previsiones de cosecha o robotización de la poda, del aclareo de flores o frutos o la recolección. 

En conjunto, la innovación en el cultivo del cerezo en España avanza sobre tres pilares complementarios: la selección de variedades adaptadas, el desarrollo de portainjertos como Corette® o nuevos GiSelA® adaptados a climas y suelos mediterráneos, y la formación y conducción en sistemas intensivos y sistemas de formación bidimensionales para maximizar la producción, la calidad, la eficiencia de la cosecha y la mecanización. Además, tanto portainjertos como variedades deberán estar en el sur de Europa cada vez más adaptados a disponibilidades decrecientes de frío invernal ligadas al cambio climático (Guerrero et al., 2024). 

El director técnico de Agromillora concluye afirmando que estos progresos permiten no sólo adaptar el cerezo a las condiciones locales, sino también sentar las bases de un cultivo más competitivo, rentable y sostenible en el futuro cercano. 

Acceso a la noticia en las páginas 6-7 del dossier de Cereza en el ejemplar de Valencia Fruits. 

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