Asedas calcula que el sobrecoste del transporte y la energía acumula 70 millones de euros para las distribuidoras alimentarias

La patronal subraya que, a pesar de ello, la tasa anual del IPC de los alimentos se situó en mayo en el 2,2%, cuatro décimas por debajo de abril

La situación en las islas se agrava al depender del transporte marítimo. / FEPEX

Valencia Fruits. Redacción

Según señala Asedas, la asociación representativa del 75% de la distribución alimentaria, toda la cadena agroalimentaria está sufriendo sobrecostes estructurales que afectan al combustible, a los productos para cuya fabricación se necesitan materias primas dependientes del petróleo (celulosas, polietileno, hojalata…) y a los productos agrarios, que han experimentado incremento de precios en los insumos como fertilizantes y otros.

A pesar de ello, “no hay evidencia de que se haya encarecido ningún producto alimentario debido a la crisis en Oriente Medio. De hecho, la variación anual del IPC en alimentos y bebidas no alcohólicas se situó en mayo en el 2,2%, cuatro décimas por debajo de la del mes anterior, según el Instituto Nacional de Estadística. Este dato demuestra, una vez más, la responsabilidad de la cadena en la absorción de los sobrecostes”, apuntan desde la patronal.

En el caso de las empresas de supermercados y mayoristas de alimentación, la continuidad de la Guerra en Oriente Medio sigue sumando costes adicionales. Asedas, calcula que el precio de la energía alcanzaba a finales de mayo un incremento del 15% desde el inicio de la guerra. A día de hoy, con datos actualizados y previsiones a junio, el sobrecoste del transporte y la energía podría suponer ya un acumulado de 70 millones de euros, apuntan en un comunicado desde la patronal.

“Las empresas de Asedas están preparadas para actuar, como siempre han hecho, como barrera de contención ante los incrementos de costes en todos los operadores de la cadena para garantizar el suministro de productos de primera necesidad a los precios más reducidos posible para los consumidores. A pesar de ello, la situación es muy preocupante ya que la incertidumbre sobre la duración del conflicto y su nivel de incidencia sobre los costes operativos es muy difícil de estimar. Además, se espera el impacto de los llamados efectos de ‘segunda ronda’, como son el incremento de intereses, alquileres y otros, imposible de cuantificar en estos momentos”, argumentan desde la entidad.

Por último, la situación es también muy delicada en los archipiélagos, muy dependientes de un transporte marítimo que ha incrementado sus costes por partida triple: subida del precio del combustible, aumento de los costes de flete y de los servicios portuarios. A mediados del mes de mayo sólo los carburantes para el transporte marítimo ya se habían encarecido un 14%, según la Confederación Canaria de Empresarios. La situación es especialmente seria en las Islas Canarias debido a su condición de región ultraperiférica de la Unión Europea y a su elevada vinculación con el transporte marítimo para el abastecimiento de bienes de primera necesidad; a lo que se añade el efecto de doble insularidad de las islas más pequeñas.