El gasto en alimentación creció en España un 3,6% en 2017

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EFEAGRO.

El gasto de los españoles en alimentación en 2017 ascendió a 102.584 millones de euros

gasto en alimentación

Existe una tendencia hacia hábitos de consumo más saludables. / Archivo

El gasto en alimentación y bebidas en España alcanzó 102.584 millones de euros en 2017. Esta cifra refleja un incremento del 3,6% respecto a 2015, año con el que se comparan los datos de gasto total ya que en 2016 hubo un cambio de metodología en la cuantificación del consumo extra-doméstico.

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, presentó ayer el Informe del Consumo de Alimentación en España 2017. Un estudio que también indica que el volumen de compras de los hogares españoles descendió un 0,7% respecto a 2016, ya que se situó en 29.182,3 millones de kg/l.

El titular de Agricultura señaló que el gasto total en alimentación y bebidas fuera del hogar se situó en 35.094 millones de euros, “un tercio del gasto total”, con 8.327,5 millones de consumiciones. Planas apuntó que el incremento de las ocasiones en las que se consume fuera del hogar evidencia que “a los españoles nos gusta salir” y “comer y beber fuera de casa”, a veces por motivos de trabajo.

El ministro destacó que existe una tendencia hacia hábitos de consumo “más saludables”, con un aumento en verduras, frutas, patatas frescas, y una “dieta más sana y equilibrada”, ya que se constata un incremento en el consumo de ensaladas, verduras, pastas y de los platos a la plancha, hervidos o al horno”.

También resaltó que se ha producido un descenso en otros alimentos básicos como el aceite de oliva, la carne, el marisco y pescado fresco, el azúcar y el pan, así como un repunte del consumo de platos preparados, aceite de girasol, arroz, legumbres y pastas.

El Informe arroja un gasto de los hogares de 67.490,78 euros, un 0,6% más que en 2016, con una cesta de la compra en la que el mayor volumen corresponde a leche y lácteos (17,2%), frutas frescas (14,6%) y hortalizas y patatas frescas (14,6%), además de la categoría “resto alimentación” (18,6%) en la que se incluyen los preparados.

En el año 2017, los españoles redujeron sobre todo el volumen de compra para el hogar de bebidas espirituosas (–5,8%) y aceite (–3,8%), mientras que optaron por adquirir más agua envasada (+5,7%) y huevos (+1,7%).

El consumo per cápita de alimentos y bebidas en los hogares de España —633,36 kg/l— fue superior en Baleares (708,79 kg/l), Canarias (693,08 kg/l), Cataluña (676,99 kg/l), Asturias (666,96 kg/l), Galicia (662,59 kg/l), Región de Murcia (659,47 kg/l), Castilla y León (651,23 kg/l), Aragón (647,04 kg/l), Comunidad Valenciana (646,30 kg/l) y Cantabria (640,50 kg/l).

Castilla-La Mancha (630,78 kg/l), País Vasco (626,81 kg/l), Navarra (624,57 kg/l), Andalucía (599,68 kg/l), Madrid (573,69 kg/l), Extremadura (567,48 kg/l) y La Rioja (546,14 kg/l) fueron las comunidades que se situaron a la cola en volumen de alimentos y bebidas consumidos el pasado ejercicio.

Luis Planas indicó que el supermercado sigue siendo la principal elección para adquirir alimentos por los hogares. Los pedidos por internet son aún son muy limitados —el 1,2% de las compras totales—, aunque esta opción probablemente se desarrollará en los próximos años. Se compra por “cercanía, calidad y precio”.

Fuera del hogar, el ministro resaltó que una de cada diez ocasiones de consumo fuera de casa se realiza en canales impulso como las máquinas expendedoras (vending) y tiendas de gasolinera.

En cuanto al desperdicio de alimentos, recalcó que es “una de las batallas de las sociedades opulentas” y que el Ministerio continuará con su trabajo para “concienciar desde el punto de vista económico y ético” de la necesidad de que baje.

Según sus datos, en 2017 se tiraron a la basura 1.229 millones de kg de alimentos —23,6 millones kg semanales—, lo que supone un descenso del 5,7% respecto a 2016 y del 9,9% desde 2014.

Luis Planas explicó que el descenso del 0,7% de las compras por los hogares obedece en parte a los “cambios demográficos —España tiene medio millón de habitantes menos que en 2010—” y al “carácter del hogar, ahora de menor tamaño y en muchas ocasiones unipersonal”, lo que se traduce en menores cantidades consumidas.