Entrevista al Presidente de Fecoam, Santiago Martínez

Santiago Martínez subraya que, pese al pulgón, la comercialización de hortalizas se mantiene “normalizada”. / FECOAM
Pilar Benito. Murcia.
Santiago Martínez Gabaldón asumió la presidencia de la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam) en octubre de 2002, tras recoger el testigo de Manuel Soler Miras, y continúa al frente de la organización, que en 2026 cumple 41 años. Martínez se muestra optimista ante el arranque de la campaña de fruta y asegura que, en hortalizas, la comercialización se mantiene “normalizada” pese a la incidencia del pulgón.
Murcia Fruits. Fecoam agrupa a 72 entidades de la Región de Murcia, detrás de las cuales hay más de 22.000 agricultores y ganaderos, y genera más de 45.000 puestos de trabajo. Nos encontramos en plena campaña de hortalizas y en los inicios de la de fruta de hueso. ¿Cómo se está desarrollando la primera y qué se espera de la segunda?
Santiago Martínez. Este pasado mes de marzo hemos estado en plena campaña de hortalizas y algunas variedades de limón y ya entramos con la fruta extratemprana. Respecto a esta última, la floración ha ido muy bien, salvo en algunas variedades de albaricoque que han tirado la flor. Con respecto a los mercados, la participación en Fruit Logistica nos ha permitido tantear la situación y la tónica general entre los clientes era la incertidumbre de saber si podremos servir los productos en las cantidades que ellos quieren. Y no hay problema en hacerlo, ni en cantidad ni en calidad, por lo que por esa parte estamos tranquilos. Por lo demás, esperamos que el clima siga respetándonos.
MF. ¿De qué cantidades estamos hablando?
SM. La cosecha será normal: en la Región saldrán 280–300 millones de kilos de fruta de hueso, un 30% de la producción total española.
MF. ¿Y la de hortalizas?
SM. Aquí seguimos teniendo el problema de la plaga del pulgón que ya ha afectado la producción de más de 6.000 hectáreas, y siguen labrándose parcelas para atajarla, sobre todo de lechuga, donde ya se han perdido entre un 25 y un 30%. El problema es que, como hemos denunciado, el Ministerio sigue negándose a autorizar el uso del producto, de manera transitoria, que puede acabar con la enfermedad. No lo entendemos, pues la situación es complicadísima; estamos bastante disgustados con el Ministerio. ¡Hasta en Portugal lo utilizan y en otros seis países más!
Pero salvo por este problema, la campaña se está desarrollando bien en los mercados y grandes superficies y la situación comercial está normalizada.
MF. Por lo que comenta las cooperativas tienen controlados los mercados, los tradicionales. Pero, ¿hacia qué otros están dirigiendo la mirada?
SM. En el capítulo de búsqueda de nuevos nichos de mercado no se para nunca. No se puede tener todos ‘los huevos en la misma cesta’, si se me permite la expresión, porque en cualquier momento, por cualquier situación, te quedas fuera y con la producción sin vender. De ahí que debemos tener un abanico de opciones que incluyan grandes superficies, supermercados, etc. Incluso ya algunas cooperativas están haciendo una red de distribución nacional, con sus propios vehículos o alquilados, para poder atender hasta a la tienda de la esquina, de pueblos a los que de otra manera no les llegarían los productos. Sobre todo se hace en fruta de hueso.
MF. Esto respecto al comercio nacional, pero ¿qué pasa con la exportación?¿Hay alguna zona o países a los que no se ha logrado llegar como gustaría?
SM. Un mercado, que podemos considerar como objetivo pendiente, y en el que estábamos trabajando, era precisamente el de Oriente Medio. Ahora, por la situación política y bélica, hay que descartarlo totalmente. El resto de Europa está totalmente controlada, la tenemos en el bolsillo, porque llevamos cuarenta años relacionándonos con los clientes.
MF. Pero esta guerra, aparte de cerrar posibles nuevos mercados, ¿de qué otra manera está afectando a las cooperativas?
SM. Afecta muchísimo, sobre todo en los costes, porque, por ejemplo, está encareciendo bastante el transporte. Pero no sólo aquí, también en las parcelas de producción porque la maquinaria utiliza gasoil; en la mano de obra, ya que hay que pagar más por el desplazamiento de los trabajadores… Lo que no entendemos es el efecto ‘cohete’ de subida de los precios del petróleo y sus derivados, pese a que estaban comprados antes del conflicto, y luego el efecto ‘pluma’ para bajarlos una vez que el conflicto acaba. Y la duda es de si luego esas subidas se van a poder repercutir en el consumidor final, si la cesta de la compra va a poder asumirlo. Este es el principal problema, y a la vez incertidumbre, que tenemos de cara a esta campaña de la fruta.
MF. ¿Qué herramientas tienen las cooperativas para paliar estas consecuencias?
SM. Siempre intentamos ‘tirar para adelante’, porque no puedes desabastecer a un cliente porque el gasóleo cueste más caro. Se intenta repercutirlo lo menos posible en los precios, jugando con las bazas que tenemos y agudizando el ingenio.
Accede a la entrevista en la página 11 de Murcia Fruits.
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