UAGA reclama indemnizaciones por la pérdida de renta que arrastran los fruticultores afectados

Peral afectado por el fuego bacteriano en un campo aragonés. / JAVIER ORTEGA
Javier Ortega. Aragón.
El fuego bacteriano, una enfermedad vegetal provocada por la bacteria Erwinia amylovora, avanza y ha arrasado ya unas 700 hectáreas de perales de las variedades Conferencia, Blanquilla y Ercolini en Aragón, principalmente en las comarcas de Calatayud y Valdejalón. Sin tratamientos fitosanitarios eficaces, la única solución pasa por el arranque y la quema de los frutales afectados.
Según estimaciones del sector, una hectárea de peral puede generar unos 40.000 kilos de fruta, con un valor aproximado de 20.000 euros por campaña. La eliminación de estas explotaciones supone, por tanto, un golpe económico continuado, ya que un nuevo peral tarda entre cuatro y siete años en alcanzar su plena producción.
Ante esta situación, UAGA solicita al Gobierno de Aragón que revise la orden de ayudas por arranque y replantación e incluya una indemnización por la pérdida de renta que sufren los fruticultores afectados.
Según los datos del Gobierno de Aragón de superficie productiva declarada en la PAC, en los últimos diez años se han perdido un total de 700 hectáreas de perales en las citadas comarcas.
Esto supone que la superficie destinada a la producción de pera se ha reducido en Aragón un 42% y de este porcentaje casi el 50% de las hectáreas corresponden a las Comarcas de Calatayud y Valdejalón. Sólo en Calatayud, la superficie ha pasado de más de 800 hectáreas que había en 2015 a poco más de 450 en la actualidad.
Pese al trabajo continuo de los fruticultores para frenar el fuego bacteriano, la enfermedad sigue avanzando y puede acabar, no sólo con el cultivo del peral, sino también con muchas explotaciones familiares.
La Orden de subvenciones publicada el 29 de agosto de 2025 ha resultado, según UAGA, totalmente insuficiente porque únicamente contemplaba ayudas por arranque y replantación, llegando sólo al 50% del gasto total. Sin embargo, dejaba sin cubrir la pérdida de renta que sufren los agricultores que se han visto obligados a arrancar sus perales.
Además, viendo el repunte, de la enfermedad en los dos últimos años, la organización agraria pide también a la consejería de Agricultura que delimite con precisión la afección del fuego bacteriano en el territorio de Aragón y que cuantifique su impacto en el sector transformador.
Asimismo, destaca la necesidad de que los fruticultores afectados reciban el mismo rigor, compromiso y solidaridad institucional que otros sectores productivos. Igualmente, que se contemple, de forma expresa, el lucro cesante en el caso de las explotaciones en las que la cosecha de pera supone su principal fuente de ingresos o en aquellas zonas donde existen pocas alternativas agrícolas rentables.
Por su parte, el Gobierno de Aragón ha recordado que ya se han puesto en marcha líneas de ayuda por valor de 500.000 euros para el arranque y la replantación de nuevas variedades. Sin embargo, parte de estos fondos no se han agotado, ya que no todas las solicitudes han salido adelante.











