La ausencia de lluvias lastra la producción de maíz en Extremadura

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La falta de precipitaciones y altas temperaturas han provocado que los rendimientos kilos/hectárea hayan sido en torno a un 10% inferior respecto a una campaña normal

cereales

La campaña de este año ha contado con una producción inferior en más de un 40% respecto a 2021. / Archivo

Efeagro. 

La producción de maíz se ha visto lastrada este año en la comunidad debido a la menor superficie sembrada y a los rendimientos inferiores durante la temporada en relación a la media, como consecuencia de la escasez de precipitaciones.

El presidente de COAG Extremadura, Juan Moreno, ha afirmado a EFE que la campaña ha estado marcada este ejercicio por la importante reducción de hectáreas como consecuencia de la ausencia de agua prevista.

Las circunstancias climatológicas, marcadas por la falta de precipitaciones y altas temperaturas de las últimas semanas, han provocado además que en las parcelas donde se pudo cosechar maíz los rendimientos kilos/hectárea hayan sido en torno a un 10% inferior respecto a una campaña normal.

Por todo ello, Moreno estima que la campaña de este año ha contado con una producción inferior en más de un 40% respecto a 2021, cuando se alcanzaron más de 520.000 toneladas de maíz en la región.

Según ha explicado Moreno, la campaña de regadío de este año “ha tenido muchas más sombras que luces”, con la “preocupación” añadida de que esta tendencia continúe durante 2023, pues las lluvias hasta el momento son insuficientes.

La baja capacidad de los embalses, que unido a la situación de poca humedad de la tierra lleva a una “importante inquietud” respecto al regadío

En este sentido, ha citado la baja capacidad de los embalses, que unido a la situación de poca humedad de la tierra lleva a una “importante inquietud” respecto al regadío.

Esta situación se produce ya en el caso del cereal de secano, pues la tierra seca condiciona el periodo de siembra de cara a la campaña 2023, que ya ha comenzado y se realiza “a cuentagotas”, tanto por la ausencia de lluvias como por la “incertidumbre” que genera la aplicación de la nueva Política Agraria Comunitaria (PAC).

Esta espera puede provocar un periodo de siembra “más corto” en el cereal, lo que supone el “riesgo” de que cuando el agricultor quiera plantar las semillas “a lo mejor ya no las encuentra en el mercado”.

A todo ello, se suma una situación de precios “insuficiente” a tenor de los incrementos de los costes de producción.