El sector bananero de Costa Rica activa medidas para proteger los cultivos ante el impacto de El Niño

Corbana coordina medidas con el sector público y privado mientras el Caribe afronta un exceso de lluvias y el Pacífico se prepara para sequías que amenazan la producción y las exportaciones

Corbana trabaja de forma coordinada con la Presidencia de la República, el Ministerio de Agricultura y Ganadería y el conjunto del sector bananero para reforzar las acciones de prevención y respuesta. / CORBANA

Valencia Fruits. Redacción.

El sector bananero de Costa Rica ha activado diversas medidas de prevención y adaptación para mitigar los efectos del fenómeno de El Niño, en un contexto de fuertes contrastes climáticos entre regiones productoras del país.

Mientras las zonas bananeras del Pacífico, especialmente en el cantón de Parrita, se preparan para episodios de sequía en los próximos meses, en el Caribe y en Sarapiquí se prevé un segundo semestre marcado por el exceso de lluvias y una alta probabilidad de inundaciones. Unas condiciones que podrían afectar de forma directa la disponibilidad de fruta y, en consecuencia, el volumen de exportaciones.

Según explica el director de Asistencia Técnica de la Corporación Bananera Nacional (Corbana), Erick Bolaños, las precipitaciones elevadas incrementan el nivel freático de los canales de drenaje, lo que puede afectar el desarrollo radicular, el crecimiento de las plantas y la formación de racimos de banano.

Bolaños recuerda que el fenómeno El Niño en Costa Rica históricamente presenta dos comportamientos diferenciados: mayor sequía en el Pacífico y aumento de lluvias en el Caribe. En episodios de intensidad moderada o fuerte, añade, la productividad del cultivo tiende a disminuir de forma significativa, tal y como ha ocurrido en eventos anteriores.

El sector bananero ha sido especialmente vulnerable en distintos periodos de El Niño, como en 1997-1998, 2008-2009, 2014-2015 y el registrado en 2023, todos ellos asociados a reducciones en la productividad medida en cajas por hectárea.

A esta situación se suma un contexto de recuperación condicionada por la climatología irregular de los últimos años. Según el sector, desde 2024 y comienzos de 2025 se ha producido un incremento de infecciones por Sigatoka Negra, un hongo que afecta al follaje de la planta y que, sin control, puede destruir las plantaciones, provocando pérdidas relevantes de fruta y una reducción de los ingresos por exportación.

Asimismo, preocupa la presencia del Moko, una enfermedad bacteriana causada por Ralstonia solanacearum raza 2, que provoca el marchitamiento de la planta y la pérdida del fruto, con una rápida propagación facilitada por el agua en condiciones de exceso de lluvia.

Ante este escenario, Corbana trabaja de forma coordinada con la Presidencia de la República, el Ministerio de Agricultura y Ganadería y el conjunto del sector bananero para reforzar las acciones de prevención y respuesta. Entre las medidas previstas se incluye la elaboración de un protocolo de emergencia para el manejo del cultivo en escenarios de lluvias intensas, que será compartido con las empresas productoras en las próximas semanas.

El organismo también impulsa la aplicación de buenas prácticas agrícolas, como el mantenimiento de drenajes, la construcción de diques y estructuras de protección en zonas vulnerables, así como el uso de coberturas vegetales para reducir la erosión y mitigar el impacto de las inundaciones.

Estas acciones se complementan con el Fondo Especial de Prevención e Infraestructura (FEPI), que financia estudios técnicos y proyectos destinados a la prevención y rehabilitación de áreas afectadas por inundaciones en zonas agrícolas.

En este sentido, Corbana refuerza el seguimiento climático mediante el programa Banaclima, una red de estaciones meteorológicas que permite monitorizar en tiempo real las principales variables climáticas en la vertiente del Caribe, facilitando la toma de decisiones en las fincas bananeras.