La entrada de la Falsa Polilla, una amenaza para los cultivos mediterráneos

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Los informes de la EFSA europea sobre las exportaciones sudafricanas son alarmantes y por tanto la solución sería aplicar el tratamiento de frío como bien indicaba el CGC

La Unió de Llauradors informa que la entrada de la plaga de la Thaumatotibia leucotreta podría ser letal para nuestros cultivos mediterráneos. / LA UNIÓ

Valencia Fruits. Redacción.

La Unió de Llauradors señala que la entrada de la plaga de la Thaumatotibia leucotreta o Falsa Polilla en el ámbito territorial de la Unión Europea sería un duro golpe para los cultivos mediterráneos, al ser de cuarentena y prioritaria para las autoridades comunitarias que pretenden impedir su aparición debido a su gran impacto económico y medioambiental.

La necesidad de evitar a toda costa esta plaga radica en la alta capacidad polífaga que tiene, es decir, que puede alimentarse de más de 70 plantas hospedantes pertenecientes a 40 familias distintas y con capacidad para adaptarse a nuevos hospedantes. Puede atacar a numerosas especies frutales, tanto cultivadas como silvestres, entre las que se encuentran muchos de los cultivos frecuentes en la Comunitat Valenciana como cítricos, caqui, granada, melocotón, aguacate, pimiento, judías y maíz. España y la Comunitat Valenciana tienen unas condiciones climatológicas favorables para el desarrollo de Thaumatotibia leucotreta y albergan grandes zonas citrícolas en la costa mediterránea, en la que también se encuentran ubicadas grandes superficies de otros cultivos hospedantes como pimiento, frutales de hueso y granada.

Origen de la plaga

La Thaumatotibia leucotreta o Falsa polilla (FCM en inglés) se encuentra extendida por África, está presente incluso en un país con clima mediterráneo como Israel, es endémica en Sudáfrica y de la que Europa, por ahora, está exenta.

Controles fronterizos

Las interceptaciones en puertos europeos con partidas infestadas de Thaumatotibia procedentes de Israel y Sudáfrica son numerosas y sobre todo destaca este último país con 61 en las últimas cinco campañas. Por ello la Comisión Europea solicitó un informe de evaluación a la EFSA –Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria– para comprobar los programas realizados en esos países para evitar la entrada de la enfermedad en la UE. Como bien detalló hace unos días el Comité de Gestión de Cítricos (CGC), los resultados de los análisis de la EFSA efectuados a Sudáfrica son alarmantes, pues no se garantiza que la totalidad de sus exportaciones estén libres de esta plaga.

La Unió, en clara sintonía con el CGC y ante el fracaso de los métodos empleados por Sudáfrica, cree que el único programa que las autoridades europeas deben emplear para cumplir con su propia normativa y certificar la ausencia de la enfermedad en la fruta importada es establecer el tratamiento de frío o cold treatment, algo que ya utilizan muchos países importadores y que son también potencias citrícolas como Australia, Corea, China, India o Japón, pero que las autoridades europeas se niegan a imponer pese a la evidencia. EEUU por ejemplo sí obliga a un tratamiento de frío a las importaciones sudafricanas y desde 1997 solo ha habido dos rechazos por Thaumatotibia, que además supusieron un endurecimiento unilateral del protocolo de frío por parte de las autoridades estadounidenses. También se le obliga a España a efectuarlo para evitar la contaminación de los cítricos por Ceratitis capitata.

Por si no fuera suficiente todo lo anterior, cabe señalar que de las 26 materias activas para tratar esta plaga de la Thaumatotibia leucoreta, en la Unión Europea solo están autorizadas 8, es decir el 31% de las mismas; y eso según los datos actuales porque las autoridades comunitarias siguen retirando productos sin parar. Una posible entrada en territorio europeo sería un mazazo muy duro y sin apenas armas con la que combatirla.