Asaja Almería advierte de la doble amenaza que afronta el sector y reclama reforzar la vigilancia fitosanitaria frente al CYVCV, así como exigir reciprocidad a las importaciones de terceros países para frenar la presión sobre los precios

La organización reclama a las administraciones españolas y a la Unión Europea que refuercen el principio de reciprocidad en los acuerdos comerciales. / ASAJA ALMERÍA
Valencia Fruits. Redacción.
La presencia del virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos (CYVCV) en Andalucía y la presión que ejercen las importaciones de terceros países sobre los precios en origen constituyen, según Asaja Almería, las dos principales amenazas a las que se enfrenta actualmente la citricultura española. La organización agraria reclama reforzar la vigilancia fitosanitaria y exigir el principio de reciprocidad en los acuerdos comerciales para garantizar la viabilidad de las explotaciones.
La organización recuerda que la Dirección General de la Producción Agrícola y Ganadera de la Junta de Andalucía declaró oficialmente la presencia del CYVCV en la comunidad mediante una resolución publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) el pasado 20 de julio. La resolución confirma la detección del virus en las prospecciones realizadas durante la primavera de 2026 en las provincias de Almería, Córdoba y Sevilla, ampliando así la presencia ya conocida de la enfermedad en algunos cítricos del Levante almeriense.
La organización agraria reclama reforzar la vigilancia fitosanitaria y exigir el principio de reciprocidad en los acuerdos comerciales para garantizar la viabilidad de las explotaciones
Asaja Almería traslada un mensaje de tranquilidad al sector y subraya que no existe una situación de alarma, aunque insiste en que la prevención, la detección temprana y la coordinación entre administraciones, técnicos y agricultores siguen siendo las herramientas más eficaces para limitar la propagación del virus.
El CYVCV afecta principalmente a limoneros y otros cítricos, pudiendo provocar amarilleamiento de los nervios de las hojas, deformaciones foliares, manchas anulares y pérdidas de calidad en los frutos. En naranjos y mandarinos, aunque normalmente no presenta síntomas visibles, estas especies pueden actuar como reservorio del virus. La transmisión se produce mediante injertos, herramientas de poda contaminadas y a través de insectos vectores como los pulgones o la mosca blanca de los cítricos. Al no existir un tratamiento curativo, la prevención resulta fundamental.
La resolución de la Junta establece, además, una serie de medidas obligatorias para los titulares de explotaciones citrícolas, entre ellas la realización de prospecciones periódicas, la comunicación inmediata de cualquier sospecha a la Delegación Territorial de Agricultura, el control de los insectos vectores mediante tratamientos autorizados o control biológico y la desinfección de las herramientas de poda entre parcelas. En el caso de viveros y comercializadores, deberán garantizar que el material vegetal está libre del virus para obtener el correspondiente Pasaporte Fitosanitario. La organización recuerda que el incumplimiento de estas obligaciones puede derivar en sanciones administrativas.
Asimismo, considera fundamental mantener una coordinación permanente entre las comunidades autónomas, los servicios de sanidad vegetal y el propio sector productor para responder con rapidez ante cualquier incidencia fitosanitaria.
A esta preocupación sanitaria se suma, según Asaja Almería, la falta de rentabilidad de las explotaciones. La organización señala que los elevados costes de producción coinciden con la creciente presión que ejercen las importaciones de cítricos procedentes de terceros países, especialmente de Sudáfrica, sobre los precios en origen.
En este sentido, recuerda que la naranja española continúa siendo un referente por su calidad, sabor y garantías de producción, pero advierte de que la coincidencia en el mercado con fruta importada está provocando una fuerte caída de las cotizaciones, especialmente en variedades tardías como Valencia Late, dificultando que los agricultores puedan recuperar la inversión realizada durante la campaña.
La organización señala que los elevados costes de producción coinciden con la creciente presión que ejercen las importaciones de cítricos procedentes de terceros países, especialmente de Sudáfrica, sobre los precios en origen
Ante esta situación, Asaja Almería reclama a las administraciones españolas y a la Unión Europea que refuercen el principio de reciprocidad en los acuerdos comerciales, exigiendo a las producciones procedentes de terceros países los mismos requisitos fitosanitarios, medioambientales, laborales y de calidad que cumplen los agricultores españoles.
La presidenta de Asaja Almería, Adoración Blanque, afirma que «no se trata únicamente de proteger nuestros cítricos frente a enfermedades como el CYVCV. También debemos proteger la viabilidad de las explotaciones. Los agricultores están realizando un enorme esfuerzo para producir una fruta de máxima calidad y no pueden seguir compitiendo en desigualdad de condiciones con importaciones que llegan al mercado ejerciendo una fuerte presión sobre los precios».
La organización asegura que continuará colaborando con las administraciones en el seguimiento del CYVCV y mantendrá informados a los agricultores sobre cualquier novedad relacionada con esta enfermedad. Al mismo tiempo, seguirá reclamando medidas que permitan garantizar unas condiciones de competencia justas para asegurar el futuro de un cultivo estratégico para la agricultura almeriense y española.



