El informe de la Alta Comisión de Planificación (HCP) atribuye el repunte a la mejora del sector primario tras la sequía, mientras la economía no agrícola pierde ritmo y se desacelera el consumo interno

La recuperación del campo se produce tras un periodo de severa escasez de precipitaciones. / ARCHIVO
Efeagro.
La economía de Marruecos cerró 2025 con un crecimiento del 4,9%, lo que supone una mejora respecto al 4,4% registrado el año anterior, impulsada principalmente por el sector primario y la recuperación de la campaña agrícola tras siete años de sequía, según el informe publicado por la Alta Comisión de Planificación (HCP).
La cifra de crecimiento de 2025 supera tanto la estimación oficial del 3,8% como las proyecciones del Banco Mundial, que situaban el avance en torno al 4,4%.
En términos reales, el sector primario marroquí registró un crecimiento del 7,1% en 2025, revirtiendo la contracción del 5,1% del ejercicio anterior. Este comportamiento se explica por el fuerte repunte de la agricultura, que avanzó un 8,2%, compensando el retroceso del sector pesquero, que cayó un 13% tras haber crecido un 8,8% en 2024.
En términos reales, el sector primario marroquí registró un crecimiento del 7,1% en 2025, revirtiendo la contracción del 5,1% del ejercicio anterior
La recuperación del campo se produce tras un periodo de severa escasez de precipitaciones que redujo en un 38% la cabaña ganadera nacional y obligó a suspender, por primera vez en décadas, el tradicional sacrificio del cordero durante la festividad del Aid al Adha en 2025.
El Gobierno marroquí dio por finalizada la crisis hídrica al inicio de 2026, al declarar ante el Parlamento que el país “ha salido de los siete años de sequía”.
Sólo el sector primario se salva
En contraste, las actividades no agrícolas mostraron una desaceleración, pasando de crecer un 5,1% en 2024 a un 3,9% en 2025. Dentro de este bloque, el sector secundario redujo su ritmo de avance del 3,8% al 3,3%, afectado especialmente por la ralentización en electricidad, gas y gestión del agua, que experimentaron una caída significativa en su crecimiento.
El sector servicios también perdió dinamismo, con un avance del 5,6% al 4,3%, condicionado por la menor actividad en transporte y hostelería, así como por la moderación del consumo de los hogares, que apenas creció un 1,2%, frente al 2,9% del año anterior.
El informe destaca además que el crecimiento económico estuvo acompañado por una moderación de la inflación, situada en el 1,6%, y por un fuerte incremento de la inversión bruta, que se disparó un 16,3% debido al impulso de grandes proyectos de infraestructuras en marcha, en parte vinculados a los preparativos del Mundial 2030, que el país organizará junto a Portugal y España.
Como consecuencia de esta dinámica inversora, el volumen de inversión superó al ahorro interno, generando una necesidad de financiación nacional equivalente al 2,5% del PIB, frente al 1,2% registrado en el ejercicio anterior.




