Miguel Ángel del Amor: “El coste de la incertidumbre (III)”

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Ya está disponible la tercera parte del artículo de Miguel Ángel del Amor sobre la situación hídrica española

EDAR de la Paca (Lorca) con aprovechamiento para regadío. /MADA

Miguel Ángel del Amor (*)

Continuando con la última reflexión publicada que versaba sobre la capacidad de establecer un “mix” de recursos con el complemento de las aguas desaladas en las cuencas del Júcar o Segura, las últimas noticias arrojadas por el ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico nos encaminan a pensar que podríamos acabar cambiando la incertidumbre hídrica, por una incertidumbre económica, ya que no he oído ni leído a nadie que defina y se comprometa a un precio real para las esas aguas fabricadas. Un coste sobre el que cualquier regante pueda establecer su actividad de manera rentable, en definitiva, un precio efectivo en cualquier toma de agua de todas las comunidades de regantes a las que pretendan darle concesión.

Como ejemplo, nos podemos remitir a las últimas concurrencias para las concesiones de agua desalada ofertadas por el MITECO, en las que ofrecen agua fabricada, pero no se cita el precio final de coste, algo surrealista.
¿Se imaginan algo similar en cualquier otra industria? Los empresarios tendrían complicado ajustar su rentabilidad o mantener un precio de su producto estable, por no citar una multitud de inconvenientes de gestión económica. Si no existiera una imperiosa necesidad, ¿se imaginan el número de regantes que hubieran ofertado a ciegas?

“Nos podemos remitir a las últimas concurrencias para las concesiones de agua desalada ofertadas por el MITECO, en las que ofrecen agua fabricada, pero no se cita el precio final de coste, algo surrealista”

Aprovechar la imperiosa necesidad que tienen las zonas deficitarias para anunciar que se duplican las solicitudes de agua desalada frente a la capacidad real de producción no es muy ético, ¡pues claro que van a pedir agua! ¿Acaso no tienen derecho de una vez por todas a que se les solucione el problema y puedan por fin establecer su actividad sin tantos sobresaltos?

Para tener agua se les suma otra incertidumbre más aparte del clima.
Incluir en los borradores de los planes de cuenca 360 millones de euros en energía fotovoltaica puede parecer una gran ayuda para reducir el coste del agua y es loable en su planteamiento, pero echo en falta un verdadero plan económico asociado a cada anuncio y eso sin entrar en las particularidades de si las Confederaciones van a entrar a empezar a gestionar menos agua a los regantes y más energía al resto de la población.

Actualmente podemos encontrar movimientos de energía y agua basados en concesiones de turbinados de caudales ecológicos o incluso nuevos retos basados en la reversión de las concesiones de embalses hidroeléctricos como Entrepeñas y Buendía, indicándonos que la intención es, por un lado, incrementar la necesidad de aportar agua a los regantes con un descomunal aumento del precio por producirla desalada y, a cambio, dedicarse a producir energía y venderla. Parece un negocio redondo, ¿no? Si, además, buscamos que las poblaciones de los municipios gestionen las concesiones energéticas, el atractivo político puede ser mayor.

La instalación de la energía solar puede generar tensión al pretender instalarse en un terreno agrícola o cualquier otra parcela donde ya existe una actividad, salvo que se instalen dentro de los embalses cercanos o, mejor aún, la permuten por la que generan en otros lugares, algo sencillo y al parecer muy problemático para el ministerio, que siempre pone trabas a la palabra “permutar” para el agua, y veremos si lo hacen con la energía. Una vez más, la anquilosada Administración del agua incapaz de abrirse a nuevos sistemas de gobernanza, cuando, en más de una ocasión, yo mismo les he pedido que dejen que la cuenca del Segura sea el proyecto piloto en un sistema integral de agua exportable al resto de España.

“En más de una ocasión, yo mismo les he pedido que dejen que la cuenca del Segura sea el proyecto piloto en un sistema integral de agua exportable al resto de España”

La producción de energía solar se ha abaratado debido al bajo coste de las placas solares, siendo lo realmente caro llegar a conseguir el autoconsumo total y, por lo tanto, prácticamente inviable.

Partiendo de esta premisa, nos encontramos con que solo es posible producir energía fotovoltaica al 100% en el 30% de las horas del día. Además, las plantas productoras, deben fabricar agua los 365 días del año y las 24 horas del día para reducir amortizaciones, gastos, etc. y, por tanto, ser más rentables. Por lo que con el 30% del día de producción no llegan a cubrir el espacio de horas con el periodo energético de mayor coste.

A todo ello, no olviden que hay que incrementar los costes de las infraestructuras para elevar agua a los puntos de toma de las diferentes comunidades de regantes. Por ejemplo, el coste energético de desalación traducido a metros de elevación sería el equivalente a 600 metros, imaginen que al coste energético de elevar esa agua solo para desalarla, más evaporaciones, pérdidas, amortizaciones, costes de peaje del canal y la elevación correspondiente, se puede traducir en llevar el agua de la IDAM de Torrevieja al Azud de Ojós a un precio de 0,75 euros por metro cúbico.

Además, sobra decir que todos estamos sufriendo el incremento histórico en el precio de la energía. ¿Se imaginan lo que supone actualmente ese impacto en el precio del agua?, una razón más para una mayor incertidumbre o que nadie sea capaz de fijar un precio.

Según un estudio que realicé basado varias publicaciones del investigador José García García, “Estructuras de costes de las orientaciones productivas agrícolas de la Región de Murcia” sobre los cultivos más representativos, un precio del agua medio de 0,37 euros/m3, acabaría con la rentabilidad del 39% de los cultivos de la cuenca del Segura. A ello solo le podrían hacer frente grandes empresas, compensándolo a través de la disminución de otros costes, como la recolección mecanizada del cultivo, creando una autentica reconversión del sector, postergando los minifundios, el pequeño agricultor y creando una crisis social, no solo asociada a la mano de obra agregada a la agricultura, sino a pequeñas comunidades de regantes guardianes de la biodiversidad asociada a los vergeles que hacen frontera frente al desierto.

“Un precio del agua medio de 0,37 euros/m3, acabaría con la rentabilidad del 39% de los cultivos de la cuenca del Segura”

¿Se acuerdan de aquel Plan Agua y de los costes finales reales, de la situación de plantas desalinizadoras como Mutxamel o la del Bajo Almanzora o los precios que se decían entonces y la realidad de hoy? Ahora estamos ante el Plan + Agua, miremos atrás, aprendamos de los errores y pensemos en los sufridos regantes.

La solución está en nosotros mismos, en una nueva gestión basada en la experiencia de las comunidades de regantes, un verdadero sistema integral del agua, que sea versátil y eficiente, en aprovechar la verdadera y buen hacer de las federaciones de regantes, en darles mayor representatividad, en no constreñir el agua a razonamientos antiguos, en el aprovechamiento de las aguas regeneradas en primer lugar para la agricultura, en el control exhaustivo de los caudales y superficies de regadío, en una transparencia total del agua o en abrir las mentes a soluciones basadas en la globalidad y, sobre todo, con rigor técnico, económico y medioambiental, ofreciendo a los administrados realidades de futuro no impuestas al albor del calor político.

“La solución está en nosotros mismos, en una nueva gestión basada en la experiencia de las comunidades de regantes, un verdadero sistema integral del agua, que sea versátil y eficiente”

Con viejas soluciones podemos caer en nuevas desesperaciones, como pasó con la primera Ley de Aguas de 1879 que tardó un siglo hasta la siguiente modificación en 1985. Necesitamos cambiar la mentalidad siendo más eficientes y así poder dar un gran paso, cambiando el modelo que no está resolviendo el problema. Ha llegado la hora de modificar el origen para afrontar los nuevos retos.

(*) Ingeniero agrónomo

Acceso al artículo de Miguel Ángel del Amor, “El coste de la incertidumbre (III)”, AQUÍ.
También puede consultar la primera y segunda parte, “Razón y ser de la nueva planificación hidrológica” y “Trasvase y desalación (II)”.

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