Cinco claves para evitar el desperdicio alimentario este verano

Las altas temperaturas, los cambios en los hábitos de compra y el aumento de la población en zonas turísticas complican la planificación de la demanda y la conservación de frutas, verduras y otros productos perecederos

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EUna de las claves para reducir este riesgo pasa por adaptar las previsiones de demanda a las circunstancias de cada momento. / ARCHIVO

Valencia Fruits. Redacción.

El verano concentra algunos de los principales retos para evitar el desperdicio alimentario, especialmente en el caso de los productos frescos. Las altas temperaturas reducen la vida útil de los alimentos, mientras que las vacaciones, las olas de calor y el aumento de población en determinadas zonas turísticas modifican los hábitos de compra y dificultan la previsión de la demanda.

Frutas, verduras, lácteos, carnes, productos preparados y platos refrigerados son especialmente sensibles a estos cambios. Mantener los mismos pedidos y niveles de exposición durante toda la temporada puede provocar acumulaciones de stock, retiradas anticipadas y un aumento de los excedentes.

Las altas temperaturas reducen la vida útil de los alimentos, mientras que las vacaciones, las olas de calor y el aumento de población en determinadas zonas turísticas modifican los hábitos de compra y dificultan la previsión de la demanda

Una de las claves para reducir este riesgo pasa por adaptar las previsiones de demanda a las circunstancias de cada momento. La temperatura, los fines de semana, los periodos vacacionales o la afluencia turística pueden modificar considerablemente las ventas, por lo que revisar diariamente su evolución permite ajustar los pedidos y adecuar el stock a la demanda real.

También resulta importante controlar las cantidades de producto fresco expuestas en estanterías, mostradores o buffets. Mantenerlos completamente llenos durante toda la jornada aumenta el tiempo que los alimentos permanecen expuestos a condiciones que pueden acelerar su deterioro. Una reposición más frecuente y en menores cantidades permite mejorar su conservación.

La cadena de frío gana importancia

Las altas temperaturas también convierten la cadena de frío en un punto especialmente crítico. Cualquier incidencia durante el transporte, el almacenamiento o la exposición puede reducir la vida útil de los alimentos. Por ello, durante los meses más calurosos resulta especialmente importante revisar las temperaturas, el funcionamiento de los equipos y los tiempos de manipulación.

Otro de los aspectos que puede contribuir a evitar desperdicio es la gestión de los productos próximos a su fecha de consumo preferente. En lugar de retirarlos anticipadamente, existen opciones para facilitar su salida mientras todavía conservan sus condiciones y atractivo comercial, como mejorar su visibilidad, agruparlos en espacios específicos o aplicar descuentos progresivos.

La anticipación resulta igualmente importante cuando ya se detecta un posible excedente. Esperar hasta el último momento reduce las posibilidades de darle una salida comercial, mientras que activar promociones, reducir los precios de forma gradual o recurrir a plataformas especializadas puede facilitar su venta antes de que el producto deje de ser aprovechable.

Según Alejandro Andreu Vila, Head of Iberia de Phenix, pequeños desajustes en la previsión o en la gestión del stock pueden traducirse rápidamente en un aumento de los excedentes durante el verano. Por ello, considera fundamental anticiparse a los cambios en la demanda y actuar mientras los alimentos todavía conservan su valor comercial.

La adaptación de los pedidos, una correcta gestión de la exposición y la conservación de los productos y una actuación temprana ante los posibles excedentes se presentan así como herramientas para reducir el desperdicio alimentario durante los meses de verano, especialmente en una época en la que el calor incrementa la sensibilidad de buena parte de los alimentos frescos.