La UOC premia un proyecto emprendedor para proteger los cítricos de los hongos

La investigadora Eloísa Toledo Iglesias desarrolla un producto revolucionario que permite controlar la podredumbre verde en las naranjas

Solo en España, esta enfermedad ocasiona pérdidas de aproximadamente trescientos millones de euros al año en la producción de cítricos. / ARCHIVO

Eloísa Toledo Iglesias, alumni del máster universitario de Bioinformática y Bioestadística de la UOC y actualmente investigadora del Politécnico de Leiria (Portugal), es la ganadora del premio SpinUOC Dona 2026 por su proyecto Phycocares. Se trata de una solución sostenible derivada de un alga roja invasora presente en la península ibérica, diseñada para controlar la podredumbre verde, la principal causa de pérdidas poscosecha en las naranjas. Solo en España, este cultivo alcanza aproximadamente un millón de toneladas al año. Toledo explica que su formación en la UOC ha sido crucial para desarrollar el proyecto, ya que le ha proporcionado herramientas para analizar datos complejos y la ha ayudado a “desarrollar una visión más interdisciplinar de la investigación”.

El proyecto de Phycocares nació a partir de la tesis doctoral que Toledo está realizando entre la Universidad de Leiria y Oeste y la Universidad de Porto, ambas en Portugal, además de la Universidad Jaume I de Castellón. La investigadora destaca que el SpinUOC la ha ayudado a presentar el proyecto “no solo como un resultado científico, sino también como una propuesta con potencial de mercado”. Además, se trata de una iniciativa “pensada para cubrir las necesidades de los productores agrícolas y aumentar el impacto de la innovación”, agrega.

Toledo asume que participar en SpinUOC le ha permitido “pensar más allá del entorno académico y aprender a comunicar el valor de la investigación desde una perspectiva empresarial”. “Creo firmemente en la necesidad de crear más puentes entre la academia y el mundo empresarial, y este tipo de programas son un gran paso en ese sentido”, destaca. Recibir el premio es para ella un reconocimiento importante, tanto personal como para el proyecto: “Es una validación de que la investigación que estamos desarrollando puede convertirse en una solución con un impacto social real para el sector citrícola y la sociedad; una gran oportunidad para ganar visibilidad, abrir nuevas vías de colaboración y seguir creciendo”.

“Transformamos una amenaza medioambiental en una solución natural para la agricultura y ofrecemos una alternativa más sostenible a los fungicidas convencionales”

El proyecto que ha desarrollado Toledo consiste en un producto natural elaborado a partir de un alga invasora presente en la península ibérica. Está diseñado para proteger los cítricos durante su almacenamiento, transporte y comercialización frente a enfermedades causadas por hongos, en concreto, la podredumbre verde causada por el hongo Penicillium digitatum. “Solo en España, este patógeno provoca pérdidas cercanas a los trescientos millones de euros al año en la producción de naranjas, lo que afecta al sustento de miles de familias agricultoras y genera un gran desperdicio alimentario”, advierte la investigadora. Hasta ahora, continúa, “el control de esta enfermedad ha dependido principalmente de fungicidas sintéticos”.

Sin embargo, advierte: “El uso continuado de estos productos ha favorecido la aparición de cepas resistentes, y se ha generado preocupación por su impacto ambiental y sobre la salud, lo que ha llevado a la Unión Europea a restringir o prohibir algunas de estas sustancias, de modo que se han reducido las herramientas disponibles para el sector citrícola”.

Al mismo tiempo, señala, “las algas invasoras representan un creciente problema ambiental en las zonas costeras, ya que alteran los ecosistemas marinos y afectan negativamente a actividades como la pesca”. La propuesta de Phycocares conecta ambos problemas y los convierte en una oportunidad: “Transformamos una amenaza medioambiental (las algas invasoras) en una solución natural para la agricultura y ofrecemos una alternativa más sostenible a los fungicidas convencionales”.

En fase de validación tecnológica

Toledo explica que actualmente el proyecto se encuentra en fase de validación tecnológica. “Hasta el momento, hemos obtenido resultados muy prometedores, tanto in vitro como en ensayos en fruta realizados en el laboratorio”, señala. En estos últimos, han logrado reducir en un 78 % la producción de esporas de Penicillium digitatum, lo que disminuye el riesgo de propagación del hongo entre los frutos durante el almacenamiento, el transporte y la comercialización. “Los próximos pasos que tenemos previstos consisten en realizar ensayos piloto en condiciones reales para validar la eficacia de la solución a mayor escala”, añade. Además, proyectan ampliar su aplicación a otras especies de cítricos y a diferentes enfermedades fúngicas, frente a las que ya han obtenido inhibiciones elevadas in vitro.

El principal reto científico en este momento para el proyecto es garantizar que la eficacia observada en el laboratorio se mantenga cuando el producto se utilice a gran escala en la producción, el almacenamiento y la comercialización. Y, en cuanto al mercado, agrega la investigadora, el mayor desafío es “desarrollar un producto que no solo sea eficaz, sino también competitivo, escalable y fácil de integrar en los procesos que ya utilizan los productores, así como generar confianza en el sector”.

Es por eso por lo que el equipo que trabaja con Toledo ha apostado desde el principio por utilizar materiales de bajo coste, respetuosos con el medio ambiente y con un alto potencial de integración en las líneas de producción ya existentes. “Hemos estado trabajando desde las primeras fases con empresas del sector, como Frusoal (Portugal) y Riotinto (España), para conocer de primera mano las necesidades de los productores y orientar el desarrollo de Phycocares hacia una solución realmente útil y aplicable”, apunta.

Una de las principales motivaciones del proyecto es la sostenibilidad: “Nuestro objetivo es reducir la dependencia de los fungicidas sintéticos a la vez que contribuimos a disminuir la pérdida de alimentos causada por enfermedades fúngicas”. Para ello, indica Toledo, aprovechan una biomasa no deseada, como las algas invasoras, cuya proliferación supone un gran problema ambiental, y la transforman en un producto capaz de proteger la producción frutícola. “De este modo, combinamos una agricultura más sostenible, una mejor valorización de los recursos naturales y la protección de los ecosistemas marinos”, subraya.

El valor de premios como SpinUOC Dona

Toledo celebra haber recibido el premio SpinUOC Dona y destaca que este reconocimiento también contribuye a visibilizar el emprendimiento femenino en el ámbito científico. En este sentido, señala que en los últimos años se han producido avances importantes, “pero todavía encontramos barreras que hacen que la presencia de las mujeres disminuya cuando hablamos de liderazgo empresarial y emprendimiento científico”.

La investigadora asegura que en los laboratorios “hay muchas investigadoras que desarrollan y lideran proyectos de gran calidad e impacto; sin embargo, nuestra presencia disminuye cuando hablamos de liderazgo empresarial”. Por ello, Toledo cree que distinciones como el SpinUOC Dona son importantes, “ya que no solo reconocen el talento femenino, sino que también contribuyen a visibilizar nuestro trabajo, competencia y dedicación”.

Toledo confía en que el reconocimiento sirva para demostrar que las jóvenes científicas también pueden transformar su investigación “en innovación con un impacto real en la sociedad y que anime a otras investigadoras a aprovechar este tipo de oportunidades”. Asimismo, agrega, espera que contribuya “a dar mayor visibilidad a la biotecnología marina y a poner en valor que muchas de las soluciones a los grandes retos actuales pueden surgir desde la investigación pública”.