La incidencia de Botryosphaeriaceae se extiende por las principales zonas productoras tras un invierno lluvioso, mientras la araña cristalina retrasa su aparición hasta julio

La enfermedad puede penetrar en el árbol a través de las panículas florales, así como mediante heridas o cortes presentes en la planta. / RAIF
Valencia Fruits. Redacción.
La situación fitosanitaria de los cultivos de aguacate y mango está marcada durante este verano por la incidencia de diferentes enfermedades y plagas, condicionada en buena medida por las condiciones meteorológicas registradas durante los últimos meses. Según la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), en ambos cultivos, el estado fenológico dominante es el de fruto en desarrollo, mientras que las lluvias, el granizo, las bajas temperaturas y el aumento de las temperaturas están influyendo en la evolución de los principales problemas sanitarios.
En el caso del aguacate, la muerte regresiva o seca de ramas, causada por hongos del género Botryosphaeriaceae, constituye actualmente el principal problema fitosanitario. Su incidencia se ha registrado de forma generalizada en las distintas zonas productoras y afecta al desarrollo vegetativo y a la producción de al menos el 20% de los árboles jóvenes.
La enfermedad puede penetrar en el árbol a través de las panículas florales, así como mediante heridas o cortes presentes en la planta. En el marco de la Gestión Integrada de Plagas se contempla la eliminación de las ramas afectadas después de la floración y el cuaje y la retirada de los restos vegetales, junto con el mantenimiento de un adecuado equilibrio nutricional de los árboles para reforzar sus mecanismos de autodefensa.
En el marco de la Gestión Integrada de Plagas se contempla la eliminación de las ramas afectadas después de la floración y el cuaje y la retirada de los restos vegetales
En cuanto a las plagas, el ácaro cristalino o araña de cristal (Oligonychus perseae) presenta este año una evolución retrasada respecto a lo habitual. Las copiosas lluvias registradas durante el año han retrasado considerablemente su aparición, que ha comenzado a observarse en julio frente al mes de mayo de campañas anteriores. Por el momento, su incidencia se mantiene en niveles medios.
La Gestión Integrada de Plagas contempla en este caso el favorecimiento de la fauna auxiliar, entre la que se encuentran especies de Euseius spp. y Neoseiulus californicus. La presencia de determinadas especies vegetales en las cubiertas de las parcelas, como Oxalis corniculata, Galium aparine y gramíneas, así como la siembra de maíz en las calles o bordes, puede incrementar la disponibilidad de polen para los ácaros depredadores.
Daños en mango por el granizo y las bajas temperaturas
El mango (Mangifera indica), otro de los cultivos con mayor superficie, también se encuentra en fase de desarrollo del fruto. Sin embargo, el estado de los árboles y de la producción se ha visto condicionado por los daños ocasionados por la intensa granizada registrada a finales de enero.
Este episodio, unido a las bajas temperaturas y a la elevada humedad posteriores, favoreció el desarrollo de enfermedades como la necrosis apical o bacteriosis (Pseudomonas syringae). En los casos más graves, la afección llegó a provocar la muerte de algunos árboles, mientras que fue necesario realizar podas intensas para eliminar las ramas afectadas.
El estado de los árboles y de la producción de mango se ha visto condicionado por los daños ocasionados por la intensa granizada registrada a finales de enero
Entre las plagas que afectan actualmente al mango destaca la cochinilla de la nieve (Aulacaspis tubercularis), cuyas primeras colonias han comenzado a observarse con el aumento de las temperaturas. Su incidencia suele alcanzar los niveles más elevados durante agosto, cuando puede establecerse sobre los frutos y provocar su decoloración y una maduración inadecuada.
La presencia de cuatro o cinco individuos de esta cochinilla puede ser suficiente para que un fruto pierda su valor comercial, por lo que el seguimiento de sus poblaciones resulta especialmente relevante durante esta fase del cultivo. Entre las estrategias de Gestión Integrada de Plagas figuran el uso de fauna auxiliar, con especies como Cybocephalus nipponicus, Encarsia citrina, Stethorus pusillus, Scymnus spp. y Chrysoperla spp.
También se han detectado colonias de pulgón (Aphis gossypii) tanto en cultivos bajo invernadero como al aire libre en determinadas parcelas. Aunque esta plaga no aparece recogida en la Guía de Gestión Integrada de Plagas del cultivo de mango, su presencia se registra anualmente y se contempla el uso de insectos auxiliares dentro de las estrategias de control integrado.
Por otro lado, a medida que los frutos avanzan en su desarrollo y alcanzan un mayor tamaño, cobra especial importancia el seguimiento de la mosca de la fruta (Ceratitis capitata), debido a la susceptibilidad de los frutos a la puesta de huevos en su interior.
Para esta plaga, la Guía de Gestión Integrada de Plagas contempla el trampeo masivo como medida biotecnológica, mediante la instalación de mosqueros antes de la maduración del fruto y durante todo el periodo de recolección.



