Microalgas del Mar Menor y La Albufera, la clave para bioestimulantes agrícolas sostenibles

El proyecto Linomar demuestra que es posible reducir al menos un 30% el aporte de nitrógeno en explotaciones manteniendo la productividad y mejorando la calidad

Los últimos ensayos han estado centrados en parcelas donde se produce melón tipo Cantalupo. / FECOAM

Murcia Fruits. Redacción.

La obtención y desarrollo de un nuevo producto bioestimulante a partir de extractos de algas de cepas autóctonas del Mar Menor y de La Albufera en la Comunidad Valenciana para su uso en cultivos hortícolas y de cítricos es el objetivo principal del Grupo Operativo Linomar, proyecto de innovación e investigación impulsado por la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam).

Este grupo de investigación, en el que forman parte además de la federación, las cooperativas Anecoop y Coagacart, investigadores Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CEBAS-CSIC), la Universidad de Murcia (UMU), y las empresas Think Tank InnoTech y Atlántica Agrícola, desarrolla sus trabajos desde el año 2024, alcanzando en la actualidad unos resultados altamente positivos. Como indican desde el grupo investigador de CEBAS-CSIC, “los trabajos hasta la fecha en parcelas de lechuga y melón nos dan buenas perspectivas de cara al futuro”, a la hora de “reducir la cantidad de nitratos en el campo”. 

Innovación a partir de microalgas

La Universidad de Murcia actúa como experto en el cultivo de las microalgas. Marina Aboal, catedrática de Botánica de la Facultad de Biología de la UMU, explica que “se han realizado prospecciones a lo largo de ambas lagunas”, tanto del Mar Menor como en La Albufera, en varios periodos del año, “para recolectar y aclimatar diversas especies de algas de diferentes grupos taxonómicos, desde cianobacterias hasta diatomeas, rodofíceas o clorofíceas”, todo con el objetivo final de mantener su crecimiento en cultivos de hasta 500L en sistemas al aire libre o de hasta 150L en biorreactores cilíndricos en interior.

La biomasa obtenida, detalla Aboal, previa deshidratación, “fue incorporada a diferentes formulaciones de bioestimulantes, por su alta concentración de compuestos de interés”. El crecimiento de estos organismos además “tiene un gran poder biorremediador, al consumir los nutrientes que eutrofizan ambas lagunas”, remarca la catedrática.

Los resultados obtenidos en las diferentes parcelas demuestran un impacto positivo, con un mayor peso medio del fruto, con Brix y dureza apta para su comercialización, y en algunos casos, mayores valores de actividad antioxidante y vitamina C total

Cultivos más eficientes

Desde Linomar destacan que se ha conseguido reducir el uso de fertilizantes nitrogenados para la producción de cultivos en hasta un 30 por ciento, “sin afectar ni la producción ni la calidad del cultivo”. Algo que es solo el primer paso de cara a “alcanzar la eliminación en su totalidad”. Los resultados en las diferentes parcelas demuestran un impacto positivo en tanto en cuanto ha permitido un mayor peso medio del fruto, con Brix y dureza apta para su comercialización, y en algunos casos, mayores valores de actividad antioxidante y vitamina C total, aportando un valor nutricional al producto final. 

Utilizando parcelas de cultivos del Campo de Cartagena y de Valencia como campos de pruebas, se ha conseguido esa reducción del aporte de nitratos en la naturaleza por acción de depuración de las microalgas, combinado con el uso de los bioestimulantes que reducen el aporte de nitratos en las parcelas agrícolas. Estas acciones contribuyen además a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Los últimos ensayos han estado centrados en parcelas donde se produce melón tipo Cantalupo. El sistema de trabajo consistió en un control con el 100 por cien de la fertilización nitrogenada recomendada, y cuatro grupos adicionales, los cuales recibieron únicamente el 70 por ciento de la dosis de nitrógeno, compensando esta reducción con la aplicación de diferentes formulados basados en extractos de microalgas desarrollados por otro de los colaboradores, Atlántica Agrícola.

En definitiva, para los investigadores de CEBAS-CSIC, los resultados obtenidos “nos confirman que vamos en la dirección correcta”. 

Teledetección agrícola

Otro de los colaboradores del grupo operativo, la empresa Think Tank InnoTech, se encarga de desarrollar estudios de teledetección agrícola sobre parcelas reales de productores. Como detalla Pedro Hernández, CTO de Think Tank InnoTech y responsable del desarrollo de los mismos, “hemos tomado imágenes multiespectrales que captura el satélite Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea, que pasa cada cinco días por la misma parcela, y hemos aplicado cinco índices espectrales distintos”, que miden desde el vigor fotosintético, el contenido de agua en las hojas, o uno que corrige la influencia del suelo cuando el cultivo aún no ha cerrado copa”, y así sucesivamente. 

Al cruzar los cinco índices entre sí, y correlacionarlos con los datos meteorológicos de la estación AEMET más cercana, “obtenemos un diagnóstico integral del estado del cultivo que sería imposible conseguir con una simple visita al campo”.

En opinión de Hernández, “el satélite detecta problemas en el campo que el ojo del agricultor no puede ver hasta que ya es tarde”, como pueden ser la distribución de agua de riego, o el estrés hídrico. A su juicio, dentro de Linomar, “la teledetección es el elemento que conecta todo el sistema con datos objetivos”. 

Dentro del proyecto “hemos desarrollado dos herramientas de apoyo a la decisión”, donde la primera optimiza los parámetros de los raceways donde se cultivan las microalgas para maximizar la producción de biomasa y la desnitrificación del agua. Y la segunda, que es donde se integran los datos de teledetección, calcula las dosis óptimas de bioestimulantes que los agricultores deben aplicar a sus cultivos cruzando los datos satelitales con los datos de las sondas de campo.

Por ello, la iniciativa Linomar “es un proyecto integrado que trabaja en toda la cadena, desde la producción de microalgas a partir de aguas residuales agrícolas hasta la aplicación de bioestimulantes derivados de esas microalgas sobre los cultivos”. Los estudios de teledetección hasta la fecha “sirven de base de datos sobre la que se construyen las recomendaciones”, ya que “sin conocer el estado real y detallado de cada parcela, no se puede calcular cuánto bioestimulante necesita ni cuándo aplicarlo”.

En definitiva, “la teledetección satelital aplicada a la agricultura permite al productor tomar decisiones basadas en datos objetivos, reducir costes de gestión y mejorar el rendimiento de sus cosechas”, por lo que esta tecnología “puede convertirse en una herramienta cotidiana para el agricultor”.

El proyecto Grupo Operativo Linomar está cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader) de la Unión Europea en un 80 por ciento, en el marco del Plan Estratégico de la PAC-FEADER 2023-2027. La iniciativa, con una duración aproximada de dos años, se desarrolla desde junio de 2024 hasta mayo de 2026 con un coste total de 595.173,56 euros.

Accede a la entrevista en la página 13 de Murcia Fruits.