Los costes de producción lastran la rentabilidad de la fruta de verano valenciana

La Unió alerta de que los gastos se han incrementado más de un 20%, mientras persisten diferenciales de precios entre origen y destino de hasta el 500%, lo que impide cubrir costes en numerosas explotaciones

Entre los principales factores que han condicionado la campaña destaca el aumento de más del 20% en los costes de producción. / LA UNIO

Valencia Fruits. Redacción.

La campaña de fruta de verano en la Comunitat Valenciana entra en su tramo final con una producción de niveles relativamente normales y una calidad adecuada, aunque marcada una vez más por la falta de rentabilidad para los productores. Así lo denuncia La Unió Llauradora, que advierte de que el incremento de los costes de producción y los desequilibrios existentes en la cadena alimentaria continúan comprometiendo la viabilidad económica de numerosas explotaciones.

La organización agraria señala que cultivos como melocotón, nectarina, albaricoque, ciruela y paraguayo han registrado un comportamiento productivo aceptable, pero la estabilidad en el campo no se ha trasladado a los resultados económicos de los agricultores.

Entre los principales factores que han condicionado la campaña destaca el aumento de más del 20% en los costes de producción. El encarecimiento de la mano de obra, la energía, los fertilizantes, el gasóleo agrícola, el cartonaje y la logística ha elevado significativamente los gastos de las explotaciones, sin que esta subida haya tenido reflejo en los precios percibidos por los productores.

El encarecimiento de la mano de obra, la energía, los fertilizantes, el gasóleo agrícola, el cartonaje y la logística ha elevado significativamente los gastos de las explotaciones, sin que esta subida haya tenido reflejo en los precios percibidos por los productores

A ello se han sumado diversos factores climáticos, como las lluvias registradas durante el cuajado de los frutos, episodios de altas temperaturas y situaciones puntuales de estrés hídrico, que han incrementado los costes de manipulación y han dificultado la comercialización de determinadas partidas.

La Unió destaca además la fuerte irregularidad registrada en las cotizaciones en origen a lo largo de la campaña. Los precios han oscilado entre 0,40 y 1,10 euros por kilogramo, dependiendo de las variedades, calibres y momentos de comercialización. Sin embargo, la organización advierte de que en numerosas explotaciones estos precios no han sido suficientes para cubrir los costes reales de producción, situados entre 0,45 y 0,75 euros por kilogramo, lo que ha provocado pérdidas o márgenes mínimos para una parte importante del sector.

En el ámbito comercial, la organización agraria denuncia la creciente presión ejercida por la gran distribución, que concentra más del 70% de la comercialización de fruta fresca. Según indica, las exigencias en materia de calibres, programación y precios limitan la capacidad de negociación de los productores.

Los precios han oscilado entre 0,40 y 1,10 euros por kilogramo, dependiendo de las variedades, calibres y momentos de comercialización. Sin embargo, la organización advierte de que en numerosas explotaciones estos precios no han sido suficientes para cubrir los costes reales de producción, situados entre 0,45 y 0,75 euros por kilogramo

Asimismo, La Unió critica los elevados márgenes comerciales aplicados a la fruta de hueso por parte de las grandes cadenas de supermercados e hipermercados. Según la organización, los diferenciales de precios entre origen y destino se sitúan entre el 300% y el 500%, una situación que, además de perjudicar al productor, desincentiva el consumo por parte de los compradores.

A este escenario se suma la creciente competencia de otros países productores europeos y del hemisferio sur, cuya presencia en determinadas ventanas comerciales incrementa la presión sobre los precios tanto en el mercado nacional como en los destinos de exportación.

El responsable del sector de fruta de verano de La Unió, Toni Cardona, asegura que la presente campaña vuelve a poner de manifiesto que una producción correcta no garantiza la rentabilidad de las explotaciones. A su juicio, el problema responde a cuestiones estructurales derivadas del funcionamiento de la cadena alimentaria, donde el agricultor continúa ocupando la posición más débil en el reparto del valor generado.

Cardona advierte además de las dificultades que afronta la fruta de hueso en la Comunitat Valenciana debido a la estructura productiva predominante, caracterizada por explotaciones minifundistas, escasamente mecanizadas, tradicionales y con un elevado envejecimiento de sus titulares. No obstante, considera que todavía es posible revertir la situación mediante una mayor colaboración entre productores y el impulso de iniciativas como la concentración parcelaria o la gestión conjunta de tierras.

Ante este contexto, La Unió reclama la adopción de medidas urgentes para corregir los desequilibrios estructurales del mercado, reforzar la posición negociadora de los productores y garantizar unos precios en origen que cubran, al menos, los costes de producción. La organización advierte de que, sin cambios de fondo en la cadena de valor, campañas con niveles productivos normales seguirán traduciéndose en pérdidas económicas para los agricultores.